Acababa de escribir un post acerca de la incorrecta utilización del idioma en algunas canciones de la 99.7 (...de las lágrimas de cristal, que derramasteS al partir, un sueño voy a coStruir, para...), y de como eso es intencional para vender la música y para garantizar que cierto grupo hable mal y mantenerlos así bajo control; terminando con que, ese grupo no son subnormales, sino personas capaces como cualquiera, y que la realidad es que, si les venden eso es porque ellos lo compran. La última frase decía: el oprimido no necesita ser liberado de su opresor, sino de sí mismo. Pero éste maldito blogger me borró el texto, así que ya no lo voy a volver a escribir.
Libérenme de blogger, por favor!
Filtro cerebral es un artefacto inexistente formado de palabras cuya finalidad es la bùsqueda de nimiedades.
lunes, febrero 9
miércoles, febrero 4
Dream On
Disciplinas como el Budismo intentan reinstalar los modos de ser de la naturaleza en el hombre, quien cada vez más va en contra de sus procesos. También algunas corrientes psicológicas lo desean, tal es el caso de la Gestalt. Todo parece excelente, el único problema (y no es el lugar común) es el dinero.
En la naturaleza no hay dinero. Cada quien toma lo que necesita. Roba, mata, se pelea por el alimento o lo obtiene libremente del mundo vegetal. Esto permite el equilibrio ecológico y el buen funcionamiento de las cadenas alimenticias.
La moda es “cuidar el ambiente”, ser “ecológicos” y slogans ridículos por el estilo. Mientras el dinero no se elimine, ninguno de los problemas sociales logrará ser solucionado; por el contrario, mientras esta invención se acumule cada vez más en un número menor de individuos, la violación de la naturaleza será mayor. Lo benéfico de todo esto es que, tan necesario es que la humanidad regrese a su estado original y tan imposible ir en contra de las leyes naturales que, como toda colonia animal sobre poblada, buscamos frenéticamente nuestra aniquilación. Lo sabemos bien, a pesar de el incremento en las expectativas de vida, los jóvenes sienten esa presión a eliminarse, a terminar los más pronto posible con lo humano que existe en ellos, a evitar la reproducción y matar a los productos de su vientre, matar su pensamiento con drogas o diversión. Posiblemente a simple vista observemos hombres por todos lados, pero podemos estar seguros que lo que observamos es cada vez menos humano. Lo humano debe desaparecer, y con ello el dinero.
¿Podemos imaginar una sociedad sin dinero? Una sociedad tecnológica y civilizada, pero amonetaria, en la que ni siquiera el trueque es permitido. Cada quien se procura los bienes estrictamente necesarios. El almacenaje sólo es válido para los tiempos de escasez, como en el caso de las hormigas. En una sociedad así, la cultura sería la primera beneficiada, pues el hombre suspendería el desperdicio de su pensamiento en alimentar máquinas para controlar y administrar la riqueza, y una era de iluminación iniciaría.
Por supuesto que lo anterior suena totalmente como una utopía y desde la visión actual lo es. Pero una vez que la llamada “humanidad” pierda por completo su cualidad “humana” y se autodestruya, las nuevas formas de vida se verán obligadas a existir de esta manera. Unos miles de años tal vez, pues si los nuevos organismos evolucionan otra vez con características humanas, puede ser que retornen a lo mismo, y el dinero, de nuevo, los aniquile.
°
Ahora comprendo la razón de mi ocasional rechazo a la vida: algo de mí extraña su original estado inerte mineral.
°
”Se puede no tener dinero, pero nunca ser pobre; ser pobre es un estado mental independiente a la riqueza”
–Mesero de un restaurante argentino.
°
POST LITERARIO UNIVERSAL
Hace semanas que tengo nostalgia de Sinaloa. El problema es que, ni soy de ahí, y si he ido fue solamente una noche a Mazatlán, y una tarde mientras me bajaba a comer un pollo al carbón para proseguir mi viaje de regreso a Tijuana.
Dicha nostalgia se manifiesta en unas tremendas ganas de escuchar tambora en vivo y, después de unos tequilas, bailar al ritmo de esa deliciosa música con cerveza oscura en mano. Ya para eso de las cuatro o cinco de la mañana, ir por un caldo de mariscos y unas tostadas de ceviche.
En fin, se supone que pensar es crear. No tardaré en narrar en este medio los resultados de mi noche sinaloense wannabe.
Disciplinas como el Budismo intentan reinstalar los modos de ser de la naturaleza en el hombre, quien cada vez más va en contra de sus procesos. También algunas corrientes psicológicas lo desean, tal es el caso de la Gestalt. Todo parece excelente, el único problema (y no es el lugar común) es el dinero.
En la naturaleza no hay dinero. Cada quien toma lo que necesita. Roba, mata, se pelea por el alimento o lo obtiene libremente del mundo vegetal. Esto permite el equilibrio ecológico y el buen funcionamiento de las cadenas alimenticias.
La moda es “cuidar el ambiente”, ser “ecológicos” y slogans ridículos por el estilo. Mientras el dinero no se elimine, ninguno de los problemas sociales logrará ser solucionado; por el contrario, mientras esta invención se acumule cada vez más en un número menor de individuos, la violación de la naturaleza será mayor. Lo benéfico de todo esto es que, tan necesario es que la humanidad regrese a su estado original y tan imposible ir en contra de las leyes naturales que, como toda colonia animal sobre poblada, buscamos frenéticamente nuestra aniquilación. Lo sabemos bien, a pesar de el incremento en las expectativas de vida, los jóvenes sienten esa presión a eliminarse, a terminar los más pronto posible con lo humano que existe en ellos, a evitar la reproducción y matar a los productos de su vientre, matar su pensamiento con drogas o diversión. Posiblemente a simple vista observemos hombres por todos lados, pero podemos estar seguros que lo que observamos es cada vez menos humano. Lo humano debe desaparecer, y con ello el dinero.
¿Podemos imaginar una sociedad sin dinero? Una sociedad tecnológica y civilizada, pero amonetaria, en la que ni siquiera el trueque es permitido. Cada quien se procura los bienes estrictamente necesarios. El almacenaje sólo es válido para los tiempos de escasez, como en el caso de las hormigas. En una sociedad así, la cultura sería la primera beneficiada, pues el hombre suspendería el desperdicio de su pensamiento en alimentar máquinas para controlar y administrar la riqueza, y una era de iluminación iniciaría.
Por supuesto que lo anterior suena totalmente como una utopía y desde la visión actual lo es. Pero una vez que la llamada “humanidad” pierda por completo su cualidad “humana” y se autodestruya, las nuevas formas de vida se verán obligadas a existir de esta manera. Unos miles de años tal vez, pues si los nuevos organismos evolucionan otra vez con características humanas, puede ser que retornen a lo mismo, y el dinero, de nuevo, los aniquile.
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Ahora comprendo la razón de mi ocasional rechazo a la vida: algo de mí extraña su original estado inerte mineral.
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”Se puede no tener dinero, pero nunca ser pobre; ser pobre es un estado mental independiente a la riqueza”
–Mesero de un restaurante argentino.
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POST LITERARIO UNIVERSAL
Hace semanas que tengo nostalgia de Sinaloa. El problema es que, ni soy de ahí, y si he ido fue solamente una noche a Mazatlán, y una tarde mientras me bajaba a comer un pollo al carbón para proseguir mi viaje de regreso a Tijuana.
Dicha nostalgia se manifiesta en unas tremendas ganas de escuchar tambora en vivo y, después de unos tequilas, bailar al ritmo de esa deliciosa música con cerveza oscura en mano. Ya para eso de las cuatro o cinco de la mañana, ir por un caldo de mariscos y unas tostadas de ceviche.
En fin, se supone que pensar es crear. No tardaré en narrar en este medio los resultados de mi noche sinaloense wannabe.
lunes, febrero 2
Desfilemos
Si te vas a acercar, acércate. Ya estoy cansado de tus prextos de sal. Cansado de ser el último de la cocina. El último que levanta los platos de lo que ya no comemos. Hay tanto asfalto encima de nosotros. Ayer estábamos bien. Tú corrías con tu falda blanca entre los amarillos de lo que quería para ti. Pero te cansaste, y ahora tengo que pasar solo frente a los insectos y los utensilios. Tomar el bote de condimentos que sirve para aderezar los platillos que existieron. La comida que se llevaron las olas.
Ahora todo son olas. Todo son olas y vas y vienes y te acercas. Quiero penetrarte el viento, ese viento que ya no me pertence. Nunca supimos caminar en las tiendas de peces, pero nos movíamos bien y tu decías que eras feliz y que te gustaba lo que yo creía que me gustaba. Y las hamburguesas norteamericanas. Vas y vienes y nos rociamos de silencio para estar listos para el desfile. Así te conocí, en un desfile, viendo como tus caderas se movían bajo el pantalón ceñido, y los celos. Y yo entre el agua y entre la espuma y tu boca que se acerca y no pasa el tiempo y somos. Y fuimos tanto que somos desfile.
Ya no estoy contigo. Y si te pido que te acerques y me beses es porque lo escribo, pero no lo diré. Escribo porque no quiero usar lo fonológico contigo. Contigo mujer o contigo escritura. Con eso, con todo lo que no soy yo, pero que alguna vez fui. Alguna vez mientras nadaba dentro de ti, mientras pretendías gemías olías a ser amante. Siempre me han gustado las lágrimas de cristal que penden del candil de la casa de tu madre, y la luz que irradia me hacía volver a ti y sentarme lo más lejos posible para verlas de cerca. Lejos de ti estamos mejor tú y yo. O tal vez experimentemos una patología nasal.
Una y otra vez he intentado la independencia económica para depender de los objetos que me restan independencia y merman mi economía. Lo entiendo cuando lo dices, pero yo sólo quiero tus piernas y verte sobre mí gritando tan fuerte que no se escuchen los tambores del desfile. Ya están uniformadas nuestras familias, anda. Mi tía tiene puesto su traje de mayonesa y tu hermana ya sube la escalera de la histeria para observarnos mejor. Con nadie podría desfilar mejor que contigo. Con nadie vivir este paroxismo. Pero las calles ya están negras y el desfile se oscurece. La primera vez siempre fue la mejor.
Me estoy cansando de inventar nuestra historia sin ti. Pero al fin de cuentas todas las historias son creaciones individuales. Como la realidad, cada quien tiene la versión de su historia, y yo invento que existes y que existo yo y que yo soy yo; aunque en realidad sólo sea el-que-desea-que-seas. El que nadó entre las palabras desconocidas, las zarzas ardientes y las monedas de cinco centavos. El que te espera, a TE que se refiere a ti, pero que no tiene sentido si no soy yo el que lo dice.
Acércate a mi espejo para convencerme de que no eres nada, de que la nada también es algo y que tú y yo que vivimos en mí que tampoco soy nada, algún día fuimos felices y fuimos deudores de la Secretaría de Administración Tributaria y registrados en la base de datos del gobierno como ciudadanos con derechos y obligaciones. Pero eso a ti ya no te importa, y prefieres lamer el hierro helado de la distancia y beberme los ojos. Y yo aquí inventándote como un iluso. Inventándote tejiéndote de grafías para no extrañarte, construyendo el cuerpo perfecto que algún día fuiste, cuerpo mío en piel; que ahora no acercándote confundes. Y entre más tejo tu figura para besar el contorno de mi creación, te levantas y te acercas y me pides que vayamos al desfile, que me vista y me ponga los zapatos. Que ha comenzado la función.
Si te vas a acercar, acércate. Ya estoy cansado de tus prextos de sal. Cansado de ser el último de la cocina. El último que levanta los platos de lo que ya no comemos. Hay tanto asfalto encima de nosotros. Ayer estábamos bien. Tú corrías con tu falda blanca entre los amarillos de lo que quería para ti. Pero te cansaste, y ahora tengo que pasar solo frente a los insectos y los utensilios. Tomar el bote de condimentos que sirve para aderezar los platillos que existieron. La comida que se llevaron las olas.
Ahora todo son olas. Todo son olas y vas y vienes y te acercas. Quiero penetrarte el viento, ese viento que ya no me pertence. Nunca supimos caminar en las tiendas de peces, pero nos movíamos bien y tu decías que eras feliz y que te gustaba lo que yo creía que me gustaba. Y las hamburguesas norteamericanas. Vas y vienes y nos rociamos de silencio para estar listos para el desfile. Así te conocí, en un desfile, viendo como tus caderas se movían bajo el pantalón ceñido, y los celos. Y yo entre el agua y entre la espuma y tu boca que se acerca y no pasa el tiempo y somos. Y fuimos tanto que somos desfile.
Ya no estoy contigo. Y si te pido que te acerques y me beses es porque lo escribo, pero no lo diré. Escribo porque no quiero usar lo fonológico contigo. Contigo mujer o contigo escritura. Con eso, con todo lo que no soy yo, pero que alguna vez fui. Alguna vez mientras nadaba dentro de ti, mientras pretendías gemías olías a ser amante. Siempre me han gustado las lágrimas de cristal que penden del candil de la casa de tu madre, y la luz que irradia me hacía volver a ti y sentarme lo más lejos posible para verlas de cerca. Lejos de ti estamos mejor tú y yo. O tal vez experimentemos una patología nasal.
Una y otra vez he intentado la independencia económica para depender de los objetos que me restan independencia y merman mi economía. Lo entiendo cuando lo dices, pero yo sólo quiero tus piernas y verte sobre mí gritando tan fuerte que no se escuchen los tambores del desfile. Ya están uniformadas nuestras familias, anda. Mi tía tiene puesto su traje de mayonesa y tu hermana ya sube la escalera de la histeria para observarnos mejor. Con nadie podría desfilar mejor que contigo. Con nadie vivir este paroxismo. Pero las calles ya están negras y el desfile se oscurece. La primera vez siempre fue la mejor.
Me estoy cansando de inventar nuestra historia sin ti. Pero al fin de cuentas todas las historias son creaciones individuales. Como la realidad, cada quien tiene la versión de su historia, y yo invento que existes y que existo yo y que yo soy yo; aunque en realidad sólo sea el-que-desea-que-seas. El que nadó entre las palabras desconocidas, las zarzas ardientes y las monedas de cinco centavos. El que te espera, a TE que se refiere a ti, pero que no tiene sentido si no soy yo el que lo dice.
Acércate a mi espejo para convencerme de que no eres nada, de que la nada también es algo y que tú y yo que vivimos en mí que tampoco soy nada, algún día fuimos felices y fuimos deudores de la Secretaría de Administración Tributaria y registrados en la base de datos del gobierno como ciudadanos con derechos y obligaciones. Pero eso a ti ya no te importa, y prefieres lamer el hierro helado de la distancia y beberme los ojos. Y yo aquí inventándote como un iluso. Inventándote tejiéndote de grafías para no extrañarte, construyendo el cuerpo perfecto que algún día fuiste, cuerpo mío en piel; que ahora no acercándote confundes. Y entre más tejo tu figura para besar el contorno de mi creación, te levantas y te acercas y me pides que vayamos al desfile, que me vista y me ponga los zapatos. Que ha comenzado la función.
sábado, enero 31
viernes, enero 30
Yo pa’arriba volteo muy poco, tú pa’abajo no sabes voltear…
La canción es totalmente mexicana, pero parece que nosotros nada más la cantamos y los estadounidenses la saben aplicar muy bien. No podemos dejar de mirar hacia “arriba”, hacia “La primera potencia”, hacia “El sueño”, hacia la diversión y el consumo que nos ofrece seductoramente el país de “arriba”, y nos cegamos a lo que nos sucede mientras admiramos su brillo falso. Sin embargo, hacia abajo no hay aparentes motivos para voltear: son morenos, pobres, aburridos y conflictivos ¿qué les vamos a ver? Laura en América y ya.
Estados Unidos fue astuto al realizar el Tratado del Libre Comercio “nomás con nosotros”. Ah, ahora si podemos sentirnos los elegidos de papi, los tuertos entre los ciegos, los de las influencias. Pero si fuimos elegidos, lo sabemos, aparte de para explotar nuestro potencial productivo y comercial, fue para alejarnos de nuestros hermanos sudamericanos. Divide y vencerás es cierto. Así, estableciendo alianza de “uno por uno” Estados Unidos mantiene el control del continente, y nosotros lo permitimos.
Europa, con todo lo criticable que sean sus métodos, ha sabido muy bien contrarrestar el efecto norteamericanizador con la Unión Europea. El Euro se bate con el dólar. El inglés es rechazado como idioma universal, y al intentar utilizarlo no se es bien recibido. Lograr la unidad entre sus países les da cada vez mejores resultados y mayor poder de decisión contra Estados Unidos. Proteger sin proteccionismo es necesario. La globalización pide apertura y unidad mundial para penetrar y manipular; cerrarse a ello tomando sólo lo benéfico para cada país o grupo es lo ideal. Cerrarse totalmente puede llegar a ser exagerado, pero existen ejemplos tales como China, quien durante siglos de aislamiento pudo crear una de las mejores culturas del mundo. A un precio alto, pero es cuestión de elegir las prioridades.
Hace unos días que se suscitó una gran conmoción cuando Brasil comenzó a solicitar pasaportes e identificación con foto a los turistas estadounidenses. No se estaba haciendo nada fuera de lo común, nada que ellos no realicen exhaustivamente cuando es a la inversa. Simplemente que aquí la regla es: todos ellos son buenos ciudadanos que nos visitan, y todos nosotros presuntos sospechosos que intentamos aprovechar sus maravillas. Todos somos seres humanos, y ya. Aplicar las mismas medidas no es ni siquiera ojo por ojo, es también protegernos de toda la escoria que viene a violentar a nuestros países. En el momento en que todos los estados sudamericanos iniciemos con actitudes que levanten nuestra pisoteada dignidad, y estemos dispuestos a perder el cariño de “papá” (sin domingos, ni préstamos, ni posibilidad de ver su tele, a cambio de que lleguemos a la hora que dice, nos vistamos como quiera, elija nuestros amigos y nos diga a que hora dormir), podremos comenzar a ejercer la verdadera independencia que nunca hemos tenido.
Sudamérica debe iniciar intensos diálogos sociales, económicos y culturales, antes de convertirnos por completo en un gran Disneylandia para norteamericanos, en la que ellos pasean y controlan y nosotros trabajamos. Así que aprendamos a voltear para abajo, sin miedo a mirar de frente lo que somos, lo que queda aún de nosotros.
jueves, enero 29
Libros a cambio de nada
Ya no sólo se pueden leer buenos autores en forma gratuita en las bibliotecas o el metro de la Ciudad de México; ahora, los que se cansen de leer páginas pseudivertidas o blogs, y/o quieren leer sin gastar un cinco y sin salir de su pantalla, pueden solicitar a esta página que les envíen un libro vía e-mail.
"La cultura no está en venta. “Ofrecemos libros a cambio de nada”, asegura el portal de internet PideTuLibro (www.pidetulibro.com.ar). Y para demostrarlo, ofrece a todo aquel que consulte su página, la descarga gratuita de seis mil 200 títulos diferentes con un sólo requisito: bajar no más de uno diariamente, para no saturar sus servidores.
¿Anarquía editorial? Justamente: El Viktor, fundador y administrador del portal, se declara anarquista y pretende convertirse en difusor de la lectura de modo gratuito, como estímulo de la cultura pero también como una toma de posición política.
“El equipo de PideTuLibro lo conformamos personas con unas inquietudes concretas. PideTuLibro es un proyecto político, que, como tal, persigue un objetivo claro: transformar el pensamiento de la sociedad y romper con la pasividad actual.
“Perseguimos un mundo más justo y libre. Y creemos que el primer paso es adquirir un pensamiento libre. ¿Qué mejor forma que a través de la lectura?”, se lee en la sección de “Preguntas más frecuentes” en el sitio web.
El portal no se preocupa por la posible acusación de piratería en su contra. “¿Es legal? Legal o ilegal, son términos del sistema en los cuales no vamos a entrar (quién hizo la ley hizo la trampa). ¿Es moralmente correcto?
Los autores que viven de los libros que escriben, tienen las suficientes ventas de publicaciones como para que esta web les pase inadvertida. Y los que no viven de ello, no les importará que les demos a conocer. Si no es así, siempre pueden quejarse. Hasta ahora no hemos recibido queja alguna”, asegura un “Manifiesto” firmado por El Viktor.
El catálogo de PideTuLibro ofrece una enorme variedad de autores y títulos, que ya quisieran muchas librerías no virtuales en Guadalajara. Si uno coincide con las ideas de quien elabora el portal, por ejemplo, pueden encontrarse buenas colecciones de libros anarquistas básicos de autores como Mijail Bakunin, Peter Kropotkin, Enrico Malatesta, y el situacionista francés Guy Debord.
En un abanico más amplio de ideas libertarias, también pueden hallarse volúmenes de Pierre Bourdieu, Noam Chomsky, Naomi Klein o el cineasta y activista estadunidense Michael Moore.
El pensamiento y la filosofía son representados por autores que van desde los clásicos Platón, Aristóteles, Séneca y Marco Aurelio, hasta estudiosos del siglo XX como los estructuralistas Roland Barthes y Claude Levi-Strauss, el semiótico Umberto Eco, los ensayistas Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jacques Derrida, y personalidades tan variopintas como Martin Heidegger, E.M. Cioran, Max Weber, Norberto Bobbio, el historiador Eric Hobsbawn, el científico Stephen Hawking y el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.
La política no es un tema muy socorrido, pero sí pueden encontrarse obras de dictadores como Lenin, Hitler, Mao y Castro, junto a las del “libertador de América” Simón Bolívar, el insurgente Ernesto Che Guevara, el subcomandante Marcos, y los infaltables Karl Marx y Frederick Engels.
En cuanto a la literatura propiamiente dicha, el catálogo es aún más rico. Homero, Sófocles, Aristófanes, Catulo, Ovidio, Virgilio, Chaucer, Dante, Bocaccio, Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Goethe, Molière, Stendhal, se codean con textos míticos y épicos como el Beowulf, el Kalevala, El Cantar de Roldán o El Cantar del Mío Cid.
Los autores decimonónicos son bien representados por Nietszche, Tolstoi, Dostoiesvki, Dickens, Stevenson, Twain, Verne, Dumas, Hugo, Walter Scott, Balzac, Zola, Conan Doyle, Conrad, De Quincey, Flaubert, Baudelaire, Wilde, Poe y Herman Melville, mientras que la representación del tormentoso siglo XX no deja fuera a Joyce, Proust, Kafka, Beckett, Nabokov, Calvino, Capote, Scott Fitzgerald, Camus, Vian, Bukowski, Kavafis, Chesterton, Kipling, Miller, Steinbeck, Bulgakov, Mishima, Yourcenar, Bataille, Waugh, Salinger, a los clásicos de la novela negra Dashiell Hammet y Raymond Chandler, y a próceres de las vanguardias como Artaud y Bretón.
Y si se trata de letras contemporáneas, nombres como los de J.G. Ballard, Martin Amis, Paul Auster, los premios Nobel Günter Grass y José Saramago, así como Patrick Süskind no son escasos.
La fantasía, el terror y la ciencia ficción tienen una nutrida representación con J.R.R. Tolkien y El señor de los anillos, Lloyd Alexander (autor de El caldero mágico ), Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Phillip K. Dick, Neil Gaiman, Willaim Gibson (del clásico Neuromante), Frank Herbert (y su ciclo de Dunas), Ursula K. Le Guin, Fritz Leiber, Stanislaw Lem, H.P. Lovecraft –padre de los Mitos de Cthulhu–, Arthur Machen, Michael Moorcock, Mervyn Peake, Terry Pratchett y Teodore Sturgeon.
Los best sellers tampoco quedan fuera de la lista, y entre ellos destacan los conocidos de Paulo Coelho, Tom Clancy, Michael Crichton, Ken Follet, John Grisham, la “madre” de Harry Potter J.K. Rowling, así como Thomas Harris (de El silencio de los inocentes ), Stephen King y Anne Rice.
La literatura en español es representada de manera desigual pero extensa. Borges, Bioy Casares, Octavio Paz, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Ernesto Sabato, Alejo Carpentier, Unamuno, Neruda, Darío, Vargas Llosa y Ramón del Valle-Inclán comparten espacio con Héctor Aguilar Camín, Isabel Allende, Arturo Pérez-Reverte, Antonio Skármeta, Elena Poniatowska, y hasta la “reina del folletín” Caridad Bravo Adams.
Lo único que hay que hacer para acceder a este catálogo, es enviar un correo electrónico vacío a la dirección pidetulibro@telefonica.net con el título del libro deseado —si es que se encuentra disponible— como asunto y esperar a vuelta de correo el archivo (que puede estar en diferentes formatos de lectura).
El catálogo de PideTuLibro y el proyecto completo de sus creadores, bien valen la pena para un rato de navegación por la congestionada red global. "
Ya no sólo se pueden leer buenos autores en forma gratuita en las bibliotecas o el metro de la Ciudad de México; ahora, los que se cansen de leer páginas pseudivertidas o blogs, y/o quieren leer sin gastar un cinco y sin salir de su pantalla, pueden solicitar a esta página que les envíen un libro vía e-mail.
"La cultura no está en venta. “Ofrecemos libros a cambio de nada”, asegura el portal de internet PideTuLibro (www.pidetulibro.com.ar). Y para demostrarlo, ofrece a todo aquel que consulte su página, la descarga gratuita de seis mil 200 títulos diferentes con un sólo requisito: bajar no más de uno diariamente, para no saturar sus servidores.
¿Anarquía editorial? Justamente: El Viktor, fundador y administrador del portal, se declara anarquista y pretende convertirse en difusor de la lectura de modo gratuito, como estímulo de la cultura pero también como una toma de posición política.
“El equipo de PideTuLibro lo conformamos personas con unas inquietudes concretas. PideTuLibro es un proyecto político, que, como tal, persigue un objetivo claro: transformar el pensamiento de la sociedad y romper con la pasividad actual.
“Perseguimos un mundo más justo y libre. Y creemos que el primer paso es adquirir un pensamiento libre. ¿Qué mejor forma que a través de la lectura?”, se lee en la sección de “Preguntas más frecuentes” en el sitio web.
El portal no se preocupa por la posible acusación de piratería en su contra. “¿Es legal? Legal o ilegal, son términos del sistema en los cuales no vamos a entrar (quién hizo la ley hizo la trampa). ¿Es moralmente correcto?
Los autores que viven de los libros que escriben, tienen las suficientes ventas de publicaciones como para que esta web les pase inadvertida. Y los que no viven de ello, no les importará que les demos a conocer. Si no es así, siempre pueden quejarse. Hasta ahora no hemos recibido queja alguna”, asegura un “Manifiesto” firmado por El Viktor.
El catálogo de PideTuLibro ofrece una enorme variedad de autores y títulos, que ya quisieran muchas librerías no virtuales en Guadalajara. Si uno coincide con las ideas de quien elabora el portal, por ejemplo, pueden encontrarse buenas colecciones de libros anarquistas básicos de autores como Mijail Bakunin, Peter Kropotkin, Enrico Malatesta, y el situacionista francés Guy Debord.
En un abanico más amplio de ideas libertarias, también pueden hallarse volúmenes de Pierre Bourdieu, Noam Chomsky, Naomi Klein o el cineasta y activista estadunidense Michael Moore.
El pensamiento y la filosofía son representados por autores que van desde los clásicos Platón, Aristóteles, Séneca y Marco Aurelio, hasta estudiosos del siglo XX como los estructuralistas Roland Barthes y Claude Levi-Strauss, el semiótico Umberto Eco, los ensayistas Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jacques Derrida, y personalidades tan variopintas como Martin Heidegger, E.M. Cioran, Max Weber, Norberto Bobbio, el historiador Eric Hobsbawn, el científico Stephen Hawking y el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.
La política no es un tema muy socorrido, pero sí pueden encontrarse obras de dictadores como Lenin, Hitler, Mao y Castro, junto a las del “libertador de América” Simón Bolívar, el insurgente Ernesto Che Guevara, el subcomandante Marcos, y los infaltables Karl Marx y Frederick Engels.
En cuanto a la literatura propiamiente dicha, el catálogo es aún más rico. Homero, Sófocles, Aristófanes, Catulo, Ovidio, Virgilio, Chaucer, Dante, Bocaccio, Cervantes, Quevedo, Shakespeare, Goethe, Molière, Stendhal, se codean con textos míticos y épicos como el Beowulf, el Kalevala, El Cantar de Roldán o El Cantar del Mío Cid.
Los autores decimonónicos son bien representados por Nietszche, Tolstoi, Dostoiesvki, Dickens, Stevenson, Twain, Verne, Dumas, Hugo, Walter Scott, Balzac, Zola, Conan Doyle, Conrad, De Quincey, Flaubert, Baudelaire, Wilde, Poe y Herman Melville, mientras que la representación del tormentoso siglo XX no deja fuera a Joyce, Proust, Kafka, Beckett, Nabokov, Calvino, Capote, Scott Fitzgerald, Camus, Vian, Bukowski, Kavafis, Chesterton, Kipling, Miller, Steinbeck, Bulgakov, Mishima, Yourcenar, Bataille, Waugh, Salinger, a los clásicos de la novela negra Dashiell Hammet y Raymond Chandler, y a próceres de las vanguardias como Artaud y Bretón.
Y si se trata de letras contemporáneas, nombres como los de J.G. Ballard, Martin Amis, Paul Auster, los premios Nobel Günter Grass y José Saramago, así como Patrick Süskind no son escasos.
La fantasía, el terror y la ciencia ficción tienen una nutrida representación con J.R.R. Tolkien y El señor de los anillos, Lloyd Alexander (autor de El caldero mágico ), Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Phillip K. Dick, Neil Gaiman, Willaim Gibson (del clásico Neuromante), Frank Herbert (y su ciclo de Dunas), Ursula K. Le Guin, Fritz Leiber, Stanislaw Lem, H.P. Lovecraft –padre de los Mitos de Cthulhu–, Arthur Machen, Michael Moorcock, Mervyn Peake, Terry Pratchett y Teodore Sturgeon.
Los best sellers tampoco quedan fuera de la lista, y entre ellos destacan los conocidos de Paulo Coelho, Tom Clancy, Michael Crichton, Ken Follet, John Grisham, la “madre” de Harry Potter J.K. Rowling, así como Thomas Harris (de El silencio de los inocentes ), Stephen King y Anne Rice.
La literatura en español es representada de manera desigual pero extensa. Borges, Bioy Casares, Octavio Paz, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Ernesto Sabato, Alejo Carpentier, Unamuno, Neruda, Darío, Vargas Llosa y Ramón del Valle-Inclán comparten espacio con Héctor Aguilar Camín, Isabel Allende, Arturo Pérez-Reverte, Antonio Skármeta, Elena Poniatowska, y hasta la “reina del folletín” Caridad Bravo Adams.
Lo único que hay que hacer para acceder a este catálogo, es enviar un correo electrónico vacío a la dirección pidetulibro@telefonica.net con el título del libro deseado —si es que se encuentra disponible— como asunto y esperar a vuelta de correo el archivo (que puede estar en diferentes formatos de lectura).
El catálogo de PideTuLibro y el proyecto completo de sus creadores, bien valen la pena para un rato de navegación por la congestionada red global. "
lunes, enero 26
La Saliva: Enemigo mortal
Me habían comentado de un señora entrada en años a la que un flamante mesero le proporcionó primeros auxilios en un crucero, al atragantarse con su propia saliva. De otra mujer (chiquilla de treinta y dos) a quien tuvieron que hacerle una incisión en la encía para retirarle un quiste malévolo de saliva. Pero no lo hubiera creído, si no es porque, el sábado pasado, casi me mata mi líquido vital.
Conducía por la vía rápida con algo de prisa, y decidí darme el placer de saborear un halls. Lo paseaba con mi lengua de un lado a otro y respiraba un poco por mi muy constipada nariz. No sé qué palabra en la música del radio me hizo respirar con fuerza, y unas gotas de mi refrescante saliva fueron a parar directo a mis pulmones. Espasmo laringeo, me dijo más tarde un médico con el que conversaba (no en un consultorio). Pero el "espasmito" ese me puso a toser como si me estuvieran ahorcando, a buscar entre el viento al más delgadito para que entrara por la necia de mi tráquea, que se había cerrado para que ya no la estuviera molestando con ese tipo de saliva, a lagrimear como niña en el primer dia del kinder; todo esto mientras intentaba no llevarme de paso a los conductores que nada tenían de culpa por mis instintos suicidas.
No me quiero morir. De eso me di cuenta, mientras bajaba el vidrio de mi carro para ver si la fuerza del viento me servía de algo. Pero el aire no me entraba y mi intento por respirar se asemejaba más a los gritos de una foca que a los de una mujer moribunda de treinta años. Pasaron los que sentí como diez minutos y mi tráquea comenzó a tenerme confianza, sobre todo cuando tiré muy lejos el paquete de halls.
Mi paranoia ha crecido desde entonces. Ya no son sólo las posibles complicaciones que surgen con los productos químicos del shampoo, o la descalcificación por las bebidas gaseosas, los gases tóxicos que están en el hogar, o los secuestros express o los ataques terroristas. Mi enemigo mortal más cercano habita dentro de mi, y lo tengo que tragar con suma cautela, cada veinte o treinta segundos.
Me habían comentado de un señora entrada en años a la que un flamante mesero le proporcionó primeros auxilios en un crucero, al atragantarse con su propia saliva. De otra mujer (chiquilla de treinta y dos) a quien tuvieron que hacerle una incisión en la encía para retirarle un quiste malévolo de saliva. Pero no lo hubiera creído, si no es porque, el sábado pasado, casi me mata mi líquido vital.
Conducía por la vía rápida con algo de prisa, y decidí darme el placer de saborear un halls. Lo paseaba con mi lengua de un lado a otro y respiraba un poco por mi muy constipada nariz. No sé qué palabra en la música del radio me hizo respirar con fuerza, y unas gotas de mi refrescante saliva fueron a parar directo a mis pulmones. Espasmo laringeo, me dijo más tarde un médico con el que conversaba (no en un consultorio). Pero el "espasmito" ese me puso a toser como si me estuvieran ahorcando, a buscar entre el viento al más delgadito para que entrara por la necia de mi tráquea, que se había cerrado para que ya no la estuviera molestando con ese tipo de saliva, a lagrimear como niña en el primer dia del kinder; todo esto mientras intentaba no llevarme de paso a los conductores que nada tenían de culpa por mis instintos suicidas.
No me quiero morir. De eso me di cuenta, mientras bajaba el vidrio de mi carro para ver si la fuerza del viento me servía de algo. Pero el aire no me entraba y mi intento por respirar se asemejaba más a los gritos de una foca que a los de una mujer moribunda de treinta años. Pasaron los que sentí como diez minutos y mi tráquea comenzó a tenerme confianza, sobre todo cuando tiré muy lejos el paquete de halls.
Mi paranoia ha crecido desde entonces. Ya no son sólo las posibles complicaciones que surgen con los productos químicos del shampoo, o la descalcificación por las bebidas gaseosas, los gases tóxicos que están en el hogar, o los secuestros express o los ataques terroristas. Mi enemigo mortal más cercano habita dentro de mi, y lo tengo que tragar con suma cautela, cada veinte o treinta segundos.
jueves, enero 22
METROSEX
Limitarse es anticuado, cerrarse ante la convicción propia, todavía más. Se debe estar abierto y, ante todo: ser tolerante; todas las posibilidades abiertas, dispuesto a probar de todo con todos.
Encuentro un artículo* en donde se define al “hombre actual”, como metrosexual en su mayoría. Metro ¿qué? Oh, sí, el hombre Gap. Porque lo andrógino es lo deseable, y no por motivos personales o ideológicos. Si, lo adivinaron: por motivos mercadológicos. Pues ¿De que le sirve a la economía un hombre que se pone lo que sea y se dedica a comer carne con papas y a tomar cervezas? Tal vez los dueños del ganado nacional y de las cervecerías estén felices, pero no sucede lo mismo con los fabricantes de ropa, cosméticos, zapatos artículos para el hogar, cirujanos plásticos, estilistas, etc. Ellos no ven a esos hombres en sus mostradores ¿Cómo atraerlos? Un concepto, eso es todo.
Y lo hacen bien, pues si encuestamos a las mujeres, hasta a nosotras nos gusta ese tipo femenino de hombre (no afeminado), y admiramos su cabello largo, su bolsa, su arete en uno o ambos lóbulos. Ya nos vendieron la idea, ahora seremos sus aliadas en convertir a esos cavernícolas en seres delicados y floripondios. Oh! perfección: al fin podremos vivir con un sustituto de madre y no de padre. Al fin TODOS seremos mujeres! (pero para la mercadotecnia mujer significa: ser que dedica el 75% de los ingresos a su disposición en adquirir productos decorativos para ella y para el sitio en el que habita).
Podemos creer que la feminización del hombre es un gran paso para la humanidad, que es una bendición que vivan su lado femenino: lo es. Lo es cuando viven su feminidad como lo que es: una parte inteligente que le permite ser una persona completa, sin problemas para realizar actividades porque ponen en peligro su hombría, capaces expresar sus sentimientos y estar cómodos con hacerlo. Pero cuando se intenta que la vivencia de lo femenino se haga desde la explotación comercial de la mujer, el peligro es doble.
Crear un concepto es una técnica muy inteligente, así como lo es el definirlo detalladamente: “De acuerdo a quienes han escrito sobre ello, el metrosexual es un joven citadino que cuida su figura al acudir al gimnasio y spa, frecuenta al estilista para arreglar cabello, barba, bigote y uñas, utiliza cosméticos y accesorios para caballero, y no escatima al gastar en ropa y calzado. Como puede ver, su apariencia es muy importante. No obstante, el metrosexual es un hombre heterosexual, es decir, se siente atraído por las mujeres, y no tiene duda de ello.” Así que por favor no se confundan, Señores ! si se les da por comprar lápiz labial, hacerse rayitos, o respingarse la naricilla, están siendo MODERNOS, no maricones.
No hay problema de que un hombre cuide su aspecto o se tiña el cabello, cuando le da su gana hacerlo, pero así: CUANDO LE DA SU GANA, y no cuando es una respuesta a la nueva “tendencia”, no cuando lo hace para no quedarse atrás y no ser metrosexual . Cuando eso sucede, significa que ha perdido lo propio para instalarse en lo común, y es idéntico a lo que le sucede a las mujeres cuando olvidan sus gustos para acomodarse a los gustos de su grupo o de la moda, aunque luzcamos terriblemente ridículas.
El consumir asi no se puede dar si no existe una conducta que lo anteceda y lo confirme. El “look” debe acompañarse de un personaje creíble, así que no sólo se deben fingir preferencias de arreglo personal, sino tomar las actitudes correctas (que importa si son propias o no) para dar el punto final. Atendiendo a esto, se estipulan las normas de conducta deseables para el metrosexual: “Son "metro" porque en general están concentrados en las grandes ciudades, y "sexuales" porque se caracterizan por vivir armoniosamente y sin complejos su lado femenino, pero no son afeminados de ninguna manera; incluso, los metrosexuales no se sienten amenazados en presencia de homosexuales y no les incomoda que la gente crea que lo son; es más, el hecho de que otros hombres cuestionen su sexualidad es parte de un juego que les gusta.” Chance y hasta les gusta tanto que se lo creen. No hay nada malo en ser homosexual, el problema es cuando no lo eres y pretendes serlo. La duda está latente en ambos casos.
Ahora sí: Tolerancia! Todos somos todo y hacemos lo de todos y compramos lo mismo y nos acostamos con todos y todo y todo y todo. Eso es lo que llamo globalización. El ciudadano ideal de la globalización no es de un pais, ni de una raza, ni de una edad, ni de un sexo, ni de una ideología; es un ser indiferenciado al que se le puede vender lo que sea, puede vivir dónde sea, comer lo que sea y trabajar en lo que sea mientras pueda comprar lo que sea con lo que gane. Es un tolerante. (Así se evitan los contratiempos de la segmentación de mercados y, como a las modelos sílfides, les ponen los mismos calzones a todos).
Ser menos yo y más ello, mientras creo verdaderamente que estoy siendo más yo. Vaya si funciona.
*Para leer el artículo completo ir a :
www.t1msn.com.mx/Salud/Tusalud/art010saltusmetrosex/
Limitarse es anticuado, cerrarse ante la convicción propia, todavía más. Se debe estar abierto y, ante todo: ser tolerante; todas las posibilidades abiertas, dispuesto a probar de todo con todos.
Encuentro un artículo* en donde se define al “hombre actual”, como metrosexual en su mayoría. Metro ¿qué? Oh, sí, el hombre Gap. Porque lo andrógino es lo deseable, y no por motivos personales o ideológicos. Si, lo adivinaron: por motivos mercadológicos. Pues ¿De que le sirve a la economía un hombre que se pone lo que sea y se dedica a comer carne con papas y a tomar cervezas? Tal vez los dueños del ganado nacional y de las cervecerías estén felices, pero no sucede lo mismo con los fabricantes de ropa, cosméticos, zapatos artículos para el hogar, cirujanos plásticos, estilistas, etc. Ellos no ven a esos hombres en sus mostradores ¿Cómo atraerlos? Un concepto, eso es todo.
Y lo hacen bien, pues si encuestamos a las mujeres, hasta a nosotras nos gusta ese tipo femenino de hombre (no afeminado), y admiramos su cabello largo, su bolsa, su arete en uno o ambos lóbulos. Ya nos vendieron la idea, ahora seremos sus aliadas en convertir a esos cavernícolas en seres delicados y floripondios. Oh! perfección: al fin podremos vivir con un sustituto de madre y no de padre. Al fin TODOS seremos mujeres! (pero para la mercadotecnia mujer significa: ser que dedica el 75% de los ingresos a su disposición en adquirir productos decorativos para ella y para el sitio en el que habita).
Podemos creer que la feminización del hombre es un gran paso para la humanidad, que es una bendición que vivan su lado femenino: lo es. Lo es cuando viven su feminidad como lo que es: una parte inteligente que le permite ser una persona completa, sin problemas para realizar actividades porque ponen en peligro su hombría, capaces expresar sus sentimientos y estar cómodos con hacerlo. Pero cuando se intenta que la vivencia de lo femenino se haga desde la explotación comercial de la mujer, el peligro es doble.
Crear un concepto es una técnica muy inteligente, así como lo es el definirlo detalladamente: “De acuerdo a quienes han escrito sobre ello, el metrosexual es un joven citadino que cuida su figura al acudir al gimnasio y spa, frecuenta al estilista para arreglar cabello, barba, bigote y uñas, utiliza cosméticos y accesorios para caballero, y no escatima al gastar en ropa y calzado. Como puede ver, su apariencia es muy importante. No obstante, el metrosexual es un hombre heterosexual, es decir, se siente atraído por las mujeres, y no tiene duda de ello.” Así que por favor no se confundan, Señores ! si se les da por comprar lápiz labial, hacerse rayitos, o respingarse la naricilla, están siendo MODERNOS, no maricones.
No hay problema de que un hombre cuide su aspecto o se tiña el cabello, cuando le da su gana hacerlo, pero así: CUANDO LE DA SU GANA, y no cuando es una respuesta a la nueva “tendencia”, no cuando lo hace para no quedarse atrás y no ser metrosexual . Cuando eso sucede, significa que ha perdido lo propio para instalarse en lo común, y es idéntico a lo que le sucede a las mujeres cuando olvidan sus gustos para acomodarse a los gustos de su grupo o de la moda, aunque luzcamos terriblemente ridículas.
El consumir asi no se puede dar si no existe una conducta que lo anteceda y lo confirme. El “look” debe acompañarse de un personaje creíble, así que no sólo se deben fingir preferencias de arreglo personal, sino tomar las actitudes correctas (que importa si son propias o no) para dar el punto final. Atendiendo a esto, se estipulan las normas de conducta deseables para el metrosexual: “Son "metro" porque en general están concentrados en las grandes ciudades, y "sexuales" porque se caracterizan por vivir armoniosamente y sin complejos su lado femenino, pero no son afeminados de ninguna manera; incluso, los metrosexuales no se sienten amenazados en presencia de homosexuales y no les incomoda que la gente crea que lo son; es más, el hecho de que otros hombres cuestionen su sexualidad es parte de un juego que les gusta.” Chance y hasta les gusta tanto que se lo creen. No hay nada malo en ser homosexual, el problema es cuando no lo eres y pretendes serlo. La duda está latente en ambos casos.
Ahora sí: Tolerancia! Todos somos todo y hacemos lo de todos y compramos lo mismo y nos acostamos con todos y todo y todo y todo. Eso es lo que llamo globalización. El ciudadano ideal de la globalización no es de un pais, ni de una raza, ni de una edad, ni de un sexo, ni de una ideología; es un ser indiferenciado al que se le puede vender lo que sea, puede vivir dónde sea, comer lo que sea y trabajar en lo que sea mientras pueda comprar lo que sea con lo que gane. Es un tolerante. (Así se evitan los contratiempos de la segmentación de mercados y, como a las modelos sílfides, les ponen los mismos calzones a todos).
Ser menos yo y más ello, mientras creo verdaderamente que estoy siendo más yo. Vaya si funciona.
*Para leer el artículo completo ir a :
www.t1msn.com.mx/Salud/Tusalud/art010saltusmetrosex/
lunes, enero 19
Pasión y otros fenómenos paranormales
"...es como si la pasión disolviese a las personas, no en lo indiferenciado, sino en un campo de intensidades variables y continuas implicadas siempre unas en otras. Dice Foucault: "es un estado de movimiento constante, pero no dirigido hacia un punto determinado, que atraviesa momentos de fuerza y momentos de debilidad, momentos en los que alcanza la incandescencia, flota, es una especie de estado inestable que se perpetúa por razones oscuras, quizás por inercia, un estado que busca, en el límite, mantenerse y desaparecer...no tiene ningún sentido en sí mismo". El amor es una relación entre personas, entre sujetos. Pero la pasión es un acontecimiento infrapersonal que puede durar tanto como una vida, un campo de intensidades que individúa sin sujeto."
-G. Deleuze
Abre los OJOs
Ver las cosas de otro modo debe hacerse literalmente. Nuestro contacto con el mundo es principalmente a través de imágenes, y la manera en que percibimos estas imágenes influye tremendamente en nuestra conducta.
Toda percepción es aprendida. Quienes tienen “el don” de percibir las imágenes desde más perspectivas que las usuales, son llamados visionarios, artistas, creadores. Estas personas simplemente ejercitan su capacidad de percepción a niveles más altos de los que la mayoría utilizamos, pero que sin duda poseemos.
El problema de la percepción no reside en lo que se atiende, sino en lo que no se atiende. Aprendemos a conocer las imágenes de las personas y los objetos, dejándolos asi de observar cuando estamos de nuevo frente a ellos; por eso el tedio y la necesidad de imágenes que provean estímulos cada vez mayores.
Por supuesto, nuestra actual educadora en cuanto a imágenes es la televisión. Dice Deleuze que viajar es ver a que momento de la historia de los medios (masivos de comunicación) pertenece tal o cual ciudad. Las cosas, los lugares, las relaciones, se perciben “como si fuera de la televisión”; esto no es malo, significa que este aparato trabaja maravillosamente bien y que hemos sido bien entrenados.
Desaprender, hurgar, seguir la curiosidad, mirar por donde se camina a diario, cada zona de nuestro rostro preferido, el plato de comida o nuestro ombligo ayudan a mejorar nuestra percepción. Quitarnos el molde de lo “estético” para concebir el propio, para encontrar respuestas en la basura, o en la perfectas patas de un escarabajo.
"...es como si la pasión disolviese a las personas, no en lo indiferenciado, sino en un campo de intensidades variables y continuas implicadas siempre unas en otras. Dice Foucault: "es un estado de movimiento constante, pero no dirigido hacia un punto determinado, que atraviesa momentos de fuerza y momentos de debilidad, momentos en los que alcanza la incandescencia, flota, es una especie de estado inestable que se perpetúa por razones oscuras, quizás por inercia, un estado que busca, en el límite, mantenerse y desaparecer...no tiene ningún sentido en sí mismo". El amor es una relación entre personas, entre sujetos. Pero la pasión es un acontecimiento infrapersonal que puede durar tanto como una vida, un campo de intensidades que individúa sin sujeto."
-G. Deleuze
Abre los OJOs
Ver las cosas de otro modo debe hacerse literalmente. Nuestro contacto con el mundo es principalmente a través de imágenes, y la manera en que percibimos estas imágenes influye tremendamente en nuestra conducta.
Toda percepción es aprendida. Quienes tienen “el don” de percibir las imágenes desde más perspectivas que las usuales, son llamados visionarios, artistas, creadores. Estas personas simplemente ejercitan su capacidad de percepción a niveles más altos de los que la mayoría utilizamos, pero que sin duda poseemos.
El problema de la percepción no reside en lo que se atiende, sino en lo que no se atiende. Aprendemos a conocer las imágenes de las personas y los objetos, dejándolos asi de observar cuando estamos de nuevo frente a ellos; por eso el tedio y la necesidad de imágenes que provean estímulos cada vez mayores.
Por supuesto, nuestra actual educadora en cuanto a imágenes es la televisión. Dice Deleuze que viajar es ver a que momento de la historia de los medios (masivos de comunicación) pertenece tal o cual ciudad. Las cosas, los lugares, las relaciones, se perciben “como si fuera de la televisión”; esto no es malo, significa que este aparato trabaja maravillosamente bien y que hemos sido bien entrenados.
Desaprender, hurgar, seguir la curiosidad, mirar por donde se camina a diario, cada zona de nuestro rostro preferido, el plato de comida o nuestro ombligo ayudan a mejorar nuestra percepción. Quitarnos el molde de lo “estético” para concebir el propio, para encontrar respuestas en la basura, o en la perfectas patas de un escarabajo.
viernes, enero 16
Para que crearlo cuando lo puedes comprar?
Caminando como flaneur por la ciudad, me ubico en un tiempo pasado en el que crear aun no era sustituido por adquirir.
Pero para que hacer una sopa cuando los sobres de knorr salen tan buenos?
Ejercicio? innecesario cuando me coloco en la cintura el estimulador electrico de los infomerciales.
La anticreacion es propia de los paises desarrollados, y es el sueno que nos venden a los tercermundistas. Sin embargo, carecer de "recursos" vuelve utiles a las personas. Ingeniosas. El norteamericano habla al tecnico, el mexicano le pone un fierrito.
Pero la anticreacion no solo abarca lo practico, sino tambien las ideas que generan desarrollo en la civilizacion. No desarrollo tecnologico, sino humano. La actividad a la que se dedique el consumidor (persona) no es tan importante como la cantidad de bienes terminados que puede adquirir con ella Crear? Si, pero crear significa crear riqueza alguien estara tan danado como para dedicarse a crear, si lo que crea no le produce lo necesario para adquirir lo creado por otros?
Hace anos tuve la oportunidad de convivir con una familia que, si bien tenian los recursos limitados para la manutencion de sus hijos, estaban en condiciones de adquirir juguetes "terminados" para ellos. Pero en esa familia las cosas no funcionaban asi. La ropa era confeccionada en casa, asi como los juguetes y los medicamentos. El convivir con ninos sin Barney, me permitio disfrutarlos: eran seres reales, no recreaciones a gran escala de los ninja turtles o las chicas superpoderosas. Eran seres capaces de crear y de disfrutar lo que creaban.
Esta escicion entre "lo que hago para subsistir" y "lo que quisiera hacer" permite funcionar perfectamente al capitalismo. Ahoga la capacidad creadora para convertirla en capacidad productiva, restando asi el sentido al trabajo.
Crear es peligroso, produce seres humanos; y un pais de seres humanos es amenazante para cualquier sistema de gobierno. El adicto a los productos terminados necesita cada vez mas, el rehabilitado capaz de crearse una vida autonoma no puede ser ya controlado por ese medio.
No hay termino medio en esto. Se es creador o consumidor. Pretender el centro es el ideal burgues, y lo mediocre es lo mas facil de controlar. Mientras vivamos de ellos, somos suyos. Debemos cortar el cordon umbilical que nos provee de alimento procesado, porque en ese alimento est< el veneno que nos mantiene en el vientre artificial para siempre.
Caminando como flaneur por la ciudad, me ubico en un tiempo pasado en el que crear aun no era sustituido por adquirir.
Pero para que hacer una sopa cuando los sobres de knorr salen tan buenos?
Ejercicio? innecesario cuando me coloco en la cintura el estimulador electrico de los infomerciales.
La anticreacion es propia de los paises desarrollados, y es el sueno que nos venden a los tercermundistas. Sin embargo, carecer de "recursos" vuelve utiles a las personas. Ingeniosas. El norteamericano habla al tecnico, el mexicano le pone un fierrito.
Pero la anticreacion no solo abarca lo practico, sino tambien las ideas que generan desarrollo en la civilizacion. No desarrollo tecnologico, sino humano. La actividad a la que se dedique el consumidor (persona) no es tan importante como la cantidad de bienes terminados que puede adquirir con ella Crear? Si, pero crear significa crear riqueza alguien estara tan danado como para dedicarse a crear, si lo que crea no le produce lo necesario para adquirir lo creado por otros?
Hace anos tuve la oportunidad de convivir con una familia que, si bien tenian los recursos limitados para la manutencion de sus hijos, estaban en condiciones de adquirir juguetes "terminados" para ellos. Pero en esa familia las cosas no funcionaban asi. La ropa era confeccionada en casa, asi como los juguetes y los medicamentos. El convivir con ninos sin Barney, me permitio disfrutarlos: eran seres reales, no recreaciones a gran escala de los ninja turtles o las chicas superpoderosas. Eran seres capaces de crear y de disfrutar lo que creaban.
Esta escicion entre "lo que hago para subsistir" y "lo que quisiera hacer" permite funcionar perfectamente al capitalismo. Ahoga la capacidad creadora para convertirla en capacidad productiva, restando asi el sentido al trabajo.
Crear es peligroso, produce seres humanos; y un pais de seres humanos es amenazante para cualquier sistema de gobierno. El adicto a los productos terminados necesita cada vez mas, el rehabilitado capaz de crearse una vida autonoma no puede ser ya controlado por ese medio.
No hay termino medio en esto. Se es creador o consumidor. Pretender el centro es el ideal burgues, y lo mediocre es lo mas facil de controlar. Mientras vivamos de ellos, somos suyos. Debemos cortar el cordon umbilical que nos provee de alimento procesado, porque en ese alimento est< el veneno que nos mantiene en el vientre artificial para siempre.
jueves, enero 15
Ser o acontecer
Me gusta rescatar conceptos; y digo rescatar porque todos los conceptos estan ahi, y si se enuncian es porque fueron generados por. Los conceptos generalmente se refieren a lo que algo es, a la estaticidad que no toma en cuenta la espacio-temporalidad. Definir un objeto supone ya un estado que se ha acordado como ideal mientras no se adjetive. Si hablo de una taza, me refiero al concepto universal de taza, que tiene ciertas caracteristicas, caracteristicas que solo tienen las tazas actuales. Pero para que una taza pase de ser a acontecer, tiene que tratarse de un objeto particular que mantiene ciertas relaciones (independientemente de que se relacione de manera positiva o no).
Hablar de conceptos en cuanto a ser, es lo que ha propiciado la busqueda frenetica que en la actualidad realiza el ser humano (yo) para encontrar "quien es" realmente. Creer que el que esta siendo no es en realidad el que se es, que en el momento que cumpla el ideal del que "verdaderamente es" estara siendo realmente. Pero esto no es mas que una escicion producto de un mal enfoque del concepto del ser. Si alguien nace, vive, es vivido y muere, sera siempre el que fue y nunca el que penso haber sido. Soy, aunque duela, la que estoy siendo: ni la que fui, ni la que sera; y aunque la que fui y la que sere me habiten, no pueden manifestarse mas que a traves de la que soy.
Conceptualizar asi, se vuelve mas pragmatico y acerca el lenguaje un poco mas a la realidad; evitando estatizarla desde la representacion y a la representacion desde la realidad.
¿Y el mapa?
El orgasmo es un lugar. El termino venirse se confunde con "estar en el orgasmo", pero no es sino su conclusion; el viaje de regreso del sitio perfecto a esta, la realidad anorgasmica.
Me gusta rescatar conceptos; y digo rescatar porque todos los conceptos estan ahi, y si se enuncian es porque fueron generados por. Los conceptos generalmente se refieren a lo que algo es, a la estaticidad que no toma en cuenta la espacio-temporalidad. Definir un objeto supone ya un estado que se ha acordado como ideal mientras no se adjetive. Si hablo de una taza, me refiero al concepto universal de taza, que tiene ciertas caracteristicas, caracteristicas que solo tienen las tazas actuales. Pero para que una taza pase de ser a acontecer, tiene que tratarse de un objeto particular que mantiene ciertas relaciones (independientemente de que se relacione de manera positiva o no).
Hablar de conceptos en cuanto a ser, es lo que ha propiciado la busqueda frenetica que en la actualidad realiza el ser humano (yo) para encontrar "quien es" realmente. Creer que el que esta siendo no es en realidad el que se es, que en el momento que cumpla el ideal del que "verdaderamente es" estara siendo realmente. Pero esto no es mas que una escicion producto de un mal enfoque del concepto del ser. Si alguien nace, vive, es vivido y muere, sera siempre el que fue y nunca el que penso haber sido. Soy, aunque duela, la que estoy siendo: ni la que fui, ni la que sera; y aunque la que fui y la que sere me habiten, no pueden manifestarse mas que a traves de la que soy.
Conceptualizar asi, se vuelve mas pragmatico y acerca el lenguaje un poco mas a la realidad; evitando estatizarla desde la representacion y a la representacion desde la realidad.
¿Y el mapa?
El orgasmo es un lugar. El termino venirse se confunde con "estar en el orgasmo", pero no es sino su conclusion; el viaje de regreso del sitio perfecto a esta, la realidad anorgasmica.
miércoles, enero 14
Elección
La locura me coquetea. Me invita a querer tocarla, a poseerla con la condición de que no pierda la conciencia de que la porto.
Alguna vez estuve en el borde, en donde un paso más significaba vacío; y lo dí por unos instantes. En ese momento me hice dueña de una extraña capacidad: la capacidad de destruirme ante los ojos del mundo.
Los ojos de la locura son los ojos que amo. No hay lugar que disfrute más que el que se encuentra fuera del centro.
En la vida, se pude optar por pagar uno de estos dos precios: el de la parálisis de la cordura, o el de la alienación de la locura. Ambos causan dolor, ambos restan; pero sólo uno permite develar el éxtasis constante que significa estar vivo.
La locura es el sendero que elijo.
La locura me coquetea. Me invita a querer tocarla, a poseerla con la condición de que no pierda la conciencia de que la porto.
Alguna vez estuve en el borde, en donde un paso más significaba vacío; y lo dí por unos instantes. En ese momento me hice dueña de una extraña capacidad: la capacidad de destruirme ante los ojos del mundo.
Los ojos de la locura son los ojos que amo. No hay lugar que disfrute más que el que se encuentra fuera del centro.
En la vida, se pude optar por pagar uno de estos dos precios: el de la parálisis de la cordura, o el de la alienación de la locura. Ambos causan dolor, ambos restan; pero sólo uno permite develar el éxtasis constante que significa estar vivo.
La locura es el sendero que elijo.
domingo, enero 11
La Línea
(Publicación)
A todas las mujeres que escriben y que deseen participar en la publicación LA LINEA, se les avisa que la fecha límite de recepción de textos para La Línea número 3 con el tema "Violencia", será el día treinta de enero.
Narrativa, poesía, ensayo, aforismo, todos los géneros literarios pueden enviarse tomando en cuenta que no pase de una cuartilla y media su extensión. Envíanos también tu currículum.
El cierre de edición se determinará una vez que el consejo editorial dictamine.
La Línea es una publicación estacional, temática, en formato cartel (cártel para estar ad hoc) que se realiza con el trabajo de las mujeres que vivimos en la frontera norte de México. Si conoces a mujeres artistas y escritoras que estén interesadas, por favor envíales este mensaje.
Los textos se pueden enviar a: publicacion_lalinea@hotmail.com
Saludos,
Amaranta
(Publicación)
A todas las mujeres que escriben y que deseen participar en la publicación LA LINEA, se les avisa que la fecha límite de recepción de textos para La Línea número 3 con el tema "Violencia", será el día treinta de enero.
Narrativa, poesía, ensayo, aforismo, todos los géneros literarios pueden enviarse tomando en cuenta que no pase de una cuartilla y media su extensión. Envíanos también tu currículum.
El cierre de edición se determinará una vez que el consejo editorial dictamine.
La Línea es una publicación estacional, temática, en formato cartel (cártel para estar ad hoc) que se realiza con el trabajo de las mujeres que vivimos en la frontera norte de México. Si conoces a mujeres artistas y escritoras que estén interesadas, por favor envíales este mensaje.
Los textos se pueden enviar a: publicacion_lalinea@hotmail.com
Saludos,
Amaranta
*
Ah, las emociones. Si tan sólo la evolución hubiese podido evitar el acrecentarlas en los seres pensantes.
No existirían los escrúpulos, ni las ofensas, ni el dolor.
Ni la luz que ebulle los rostros.
Sin las emociones podríamos ser perfectos.
Los problemas de coherencia tiene que ver con las emociones. Atenderlas provoca un caos; pero un caos extático e inevitable.
Ah, las emociones. Si tan sólo la evolución hubiese podido evitar el acrecentarlas en los seres pensantes.
No existirían los escrúpulos, ni las ofensas, ni el dolor.
Ni la luz que ebulle los rostros.
Sin las emociones podríamos ser perfectos.
Los problemas de coherencia tiene que ver con las emociones. Atenderlas provoca un caos; pero un caos extático e inevitable.
martes, enero 6
HERIDAS
Las heridas son puertas abiertas al conocimiento. Me gusta convivir con personas heridas, pues tienen la capacidad de permitir que uno se introduzca bajo su piel para indagar. No importa el origen de las heridas, lo importante es que no hayan sanado, que estén abiertas y sangrando constantemente. Que permitan el paso hacia las profundidades del ser.
Cierto, si, todos tenemos heridas. Y los que parecen no tenerlas es porque las esconden bajo la ropa, dentro del auto; las rellenan de palabras, de hijos, de alcohol. Las heridas son recipientes perfectos para cientos de objetos, de manías, de ocupaciones, de sonrisas. Quienes ocultan sus heridas y aparentan equilibrio se tornan en seres adaptados. Ellos entran en el desfile de la normalidad, carnaval en el que todos usan disfraces que cubren estratégicamente la herida. De noche lloran en silencio, de modo que nadie se entere. Es difícil mostrar nuestras heridas ante ese desfile frenético. Si lo hacemos, probablemente nos ignoren o rehuyan, pues les han dicho que mostrar dolor es indeseable, que el dolor tan sólo contamina y vuelve a las personas no consumidores. El dolor aleja, el dolor aisla, pero también une.
Unidos en el dolor, los heridos con frecuencia tememos a perder la llaga, de modo que no es extraño que existan masoquistas entre nosotros. Soñadores que no quieren disfrazarse, pero que tampoco sabrían que hacer con una cicatriz. Los cicatrizados no se disfrazan, los cicatrizados son sabios. Pero la sabiduría es siempre cuestión de horas.
Entre los heridos cuento a mis mejores amigos. Nos gusta hablar de nuestras heridas como conversación común. La preferimos a hablar de Big Brother o de la ropa o del trabajo. Nuestro tema favorito es el de las heridas. Y como las heridas son puertas, así nos conocemos mucho mejor que si hablásemos de las actividades o de las acciones de otros. Hablamos de lo que nuestras heridas nos dicen, de nuestros sueños de cicatriz, de los momentos en que fueron hechas, del amor que les tenemos. Hablamos de eso mientras nos enorgullecemos de ellas y miramos a los heridos-disfrazados pasar junto a nosotros. La mayoría de nostros tenemos un disfraz en casa, y de repente lo usamos cuando alguna situación lo requiere. Unos más que otros. Algunos no tienen disfraz: son quienes más sufren cuando deben entrar al caranaval. Lo curioso es que, quienes nos disfrazamos, nunca nos vemos como los siempre-disfrazados. Algo curioso se revela en la manera en que utilizamos el disfraz, algo extraño, algo cómico. Como no lo utilizamos a diario, no tenemos la habilidad de aquellos.
Nuestras heridas no provienen de las mismas armas, ni de las mismas edades, ni de las mismas situaciones; pero tienen la característica común de hacernos sentir de tal modo orgullosos de ellas, que las mostramos sin pudor. Tal vez sea rebeldía, tal vez venganza, tal vez resistencia al disfraz o esperanza a la cicatriz. Tal vez en el camino nos hacemos dependientes de ellas, tal vez transforman la vulnerabilidad en escudo. El hecho es que las compartimos, nos observamos a través de ellas y nos permiten conocer a verdaderos seres humanos que de otro modo hubiesen sido solamente actores.
INTERPRETACIONES
Atribuir un significado a una persona o cosa.
No hay problema con la definición, de hecho generalmente entendemos por significado un sinónimo de definición; pero por ahí a alguien le dió por atribuirle significados a lo que estaba ya más que definido.
Probablemente todo comenzó cuando se cuestionaron acerca de las definiciones, pues éstas de igual modo, habían sido atribuidas a los objetos, personas y situaciones por alguien. Otro más, no conforme con la definición, se dió a la tarea de dar significados. Y de ahí hasta Freud.
Ahora nadie puede decir que porta un arma corta de fuego provista de un cargador en la culata que se maneja con una sola mano. No, ahora ésta persona porta un símbolo fálico. Esa es la intepretación de traer una pistola: una sobrecompensación para el hombre/mujer que carece del poder que desea en sus genitales. Cuidado quién cargue una pistola.
Una intepretación así es aceptada porque proviene de un reconocido interpretador. Pero qué pasaría si a esa arma le atribuyéramos otro significado, digamos que, quién porta un arma es generalmente una persona estreñida, y fantasea con castigar a otro con el excremento que lo castiga a él. O que el portar un arma significa que el portador fue destetado prematuramente, y que ahora busca vengarse de la sociedad-madre que le negó lo que era suyo cuando bebé.
Interpretaciones como la anterior tal vez no serían tomadas tan en serio porque no tienen el respaldo de un interpretador histórico, lo que no impide que a partir de este momento sean tomadas en consideración por su "semejanza" a las teorías de un intepretador histórico. Aquí de nuevo se valida una opinión actual por el sustento teórico que pueda contener, aunque sea distinta al original.
Pero qué tal que digo que portar un arma signfica una enorme capacidad de amar, y hago un análisis de las historias épicas en las que el héroe mataba sin cesar, tanto como amaba sin límites. Un recuento de las películas de charros mexicanos en los que los hombres se mataban por el amor de una mujer. El que mata por amor a la patria, a una causa, a si mismo. Portar un arma significa amor en potencia. Acabar una vida con ella es la máxima prueba del amor.
A ésta intepretación tal vez se le puedan encontrar vicios culturales y patologías según otros intepretadores, pero, haciendo un análisis en el que -como en todos- se aislan ciertas variables, podría resultar bastante real. Interpretar requiere tan sólo un poco de imaginación y mucha paranoia. Interpretar brillantemente requiere lo mismo, más conocimientos profundos de las interpretaciones de otros.
Al interpretar, uno se da cuenta de lo lúdico que resultan las definiciones establecidas y las interpretaciones "válidas". La libertad consiste en intepretar al propio gusto. Pretender interpretaciones "correctas" de las situaciones, palabras o sucesos, es tan ilógico como pretender que existe la realidad.
Las heridas son puertas abiertas al conocimiento. Me gusta convivir con personas heridas, pues tienen la capacidad de permitir que uno se introduzca bajo su piel para indagar. No importa el origen de las heridas, lo importante es que no hayan sanado, que estén abiertas y sangrando constantemente. Que permitan el paso hacia las profundidades del ser.
Cierto, si, todos tenemos heridas. Y los que parecen no tenerlas es porque las esconden bajo la ropa, dentro del auto; las rellenan de palabras, de hijos, de alcohol. Las heridas son recipientes perfectos para cientos de objetos, de manías, de ocupaciones, de sonrisas. Quienes ocultan sus heridas y aparentan equilibrio se tornan en seres adaptados. Ellos entran en el desfile de la normalidad, carnaval en el que todos usan disfraces que cubren estratégicamente la herida. De noche lloran en silencio, de modo que nadie se entere. Es difícil mostrar nuestras heridas ante ese desfile frenético. Si lo hacemos, probablemente nos ignoren o rehuyan, pues les han dicho que mostrar dolor es indeseable, que el dolor tan sólo contamina y vuelve a las personas no consumidores. El dolor aleja, el dolor aisla, pero también une.
Unidos en el dolor, los heridos con frecuencia tememos a perder la llaga, de modo que no es extraño que existan masoquistas entre nosotros. Soñadores que no quieren disfrazarse, pero que tampoco sabrían que hacer con una cicatriz. Los cicatrizados no se disfrazan, los cicatrizados son sabios. Pero la sabiduría es siempre cuestión de horas.
Entre los heridos cuento a mis mejores amigos. Nos gusta hablar de nuestras heridas como conversación común. La preferimos a hablar de Big Brother o de la ropa o del trabajo. Nuestro tema favorito es el de las heridas. Y como las heridas son puertas, así nos conocemos mucho mejor que si hablásemos de las actividades o de las acciones de otros. Hablamos de lo que nuestras heridas nos dicen, de nuestros sueños de cicatriz, de los momentos en que fueron hechas, del amor que les tenemos. Hablamos de eso mientras nos enorgullecemos de ellas y miramos a los heridos-disfrazados pasar junto a nosotros. La mayoría de nostros tenemos un disfraz en casa, y de repente lo usamos cuando alguna situación lo requiere. Unos más que otros. Algunos no tienen disfraz: son quienes más sufren cuando deben entrar al caranaval. Lo curioso es que, quienes nos disfrazamos, nunca nos vemos como los siempre-disfrazados. Algo curioso se revela en la manera en que utilizamos el disfraz, algo extraño, algo cómico. Como no lo utilizamos a diario, no tenemos la habilidad de aquellos.
Nuestras heridas no provienen de las mismas armas, ni de las mismas edades, ni de las mismas situaciones; pero tienen la característica común de hacernos sentir de tal modo orgullosos de ellas, que las mostramos sin pudor. Tal vez sea rebeldía, tal vez venganza, tal vez resistencia al disfraz o esperanza a la cicatriz. Tal vez en el camino nos hacemos dependientes de ellas, tal vez transforman la vulnerabilidad en escudo. El hecho es que las compartimos, nos observamos a través de ellas y nos permiten conocer a verdaderos seres humanos que de otro modo hubiesen sido solamente actores.
INTERPRETACIONES
Atribuir un significado a una persona o cosa.
No hay problema con la definición, de hecho generalmente entendemos por significado un sinónimo de definición; pero por ahí a alguien le dió por atribuirle significados a lo que estaba ya más que definido.
Probablemente todo comenzó cuando se cuestionaron acerca de las definiciones, pues éstas de igual modo, habían sido atribuidas a los objetos, personas y situaciones por alguien. Otro más, no conforme con la definición, se dió a la tarea de dar significados. Y de ahí hasta Freud.
Ahora nadie puede decir que porta un arma corta de fuego provista de un cargador en la culata que se maneja con una sola mano. No, ahora ésta persona porta un símbolo fálico. Esa es la intepretación de traer una pistola: una sobrecompensación para el hombre/mujer que carece del poder que desea en sus genitales. Cuidado quién cargue una pistola.
Una intepretación así es aceptada porque proviene de un reconocido interpretador. Pero qué pasaría si a esa arma le atribuyéramos otro significado, digamos que, quién porta un arma es generalmente una persona estreñida, y fantasea con castigar a otro con el excremento que lo castiga a él. O que el portar un arma significa que el portador fue destetado prematuramente, y que ahora busca vengarse de la sociedad-madre que le negó lo que era suyo cuando bebé.
Interpretaciones como la anterior tal vez no serían tomadas tan en serio porque no tienen el respaldo de un interpretador histórico, lo que no impide que a partir de este momento sean tomadas en consideración por su "semejanza" a las teorías de un intepretador histórico. Aquí de nuevo se valida una opinión actual por el sustento teórico que pueda contener, aunque sea distinta al original.
Pero qué tal que digo que portar un arma signfica una enorme capacidad de amar, y hago un análisis de las historias épicas en las que el héroe mataba sin cesar, tanto como amaba sin límites. Un recuento de las películas de charros mexicanos en los que los hombres se mataban por el amor de una mujer. El que mata por amor a la patria, a una causa, a si mismo. Portar un arma significa amor en potencia. Acabar una vida con ella es la máxima prueba del amor.
A ésta intepretación tal vez se le puedan encontrar vicios culturales y patologías según otros intepretadores, pero, haciendo un análisis en el que -como en todos- se aislan ciertas variables, podría resultar bastante real. Interpretar requiere tan sólo un poco de imaginación y mucha paranoia. Interpretar brillantemente requiere lo mismo, más conocimientos profundos de las interpretaciones de otros.
Al interpretar, uno se da cuenta de lo lúdico que resultan las definiciones establecidas y las interpretaciones "válidas". La libertad consiste en intepretar al propio gusto. Pretender interpretaciones "correctas" de las situaciones, palabras o sucesos, es tan ilógico como pretender que existe la realidad.
lunes, diciembre 29
Nochebuena
6:00 p.m. Radio Latina:
“Para cruzar a California por la garita de San Ysidro hay 5 vehículos por carril por el lado izquierdo y por el lado derecho la espera es mínima. De San Ysidro a Tijuana, hay una espera de 220 automóviles por carril.”
Dias antes, sucedía a la inversa, pues las tiendas estaban abiertas y los tijuanenses necesitaban productos. En nochebuena, las tiendas estaban cerradas y los habitantes de San Diego necesitaban un hogar con personas reales para estar esa noche. Sucede así: Norteamérica está constituído por productos, México por personas.
Rechazo o Intercambio?
Cuando dice: Yo no creo en esas convenciones.
Quiere decir: Yo creo en estas.
El cambio de palabras no incrementa nuestros costos fijos.
Hacía fila en el módulo especial instalado con motivo de la navidad en la tienda Target, para, precisamente, regresar uno de esos artefactos con el que alguien cumplió su obligación en el intercambio, cuando la cansada mujer que me iba a atender, se dirigió a mí diciendo:
-Can I help the next guest, please.
Lo sé, no era su invento, así les pide la empresa que se dirijan a los clientes. No somos consumidores, somos “invitados” (a consumir?); al fin y al cabo, cambiar la palabra “customer” por “guest” no cuesta un centavo. Esto, probablemente lo aprendieron de los (las) seductores, quienes no escatiman en utilizar palabras que no tienen fondos para atrapar a su presa. Derramar palabras halagadoras al parecer no cuesta nada y consigue el objetivo, de modo que, los siempre ávidos de seducción o mercadólogos, saben como tratar a su presa potencial.
La técnica no se aplica solamente a los clientes: los empleados también son engatuzados de la misma manera. Les llaman “associates” en lugar de “employees”. No soy tu patrón, no te portes como empleado, estamos juntos en esto: eres mi socio. Al fin de cuentas, nada cuesta, y quién se la crea terminará hasta trabajando horas extra sin sueldo.
Esta utilización seductora del lenguaje, hace que poco a poco se pierda toda credibilidad en él. Todo compromiso adquirido por medio de la palabra es nulo, incluso el hecho por escrito, aunque existan leyes que obliguen a cumplirlo. El lenguaje, así como los medios, los estilos de vida, la política, la religión, al convertirse en un servidor más de la mercadotecnia, obliga a mirar hacia otro lado para encontrar verdades no contaminadas. El pensamiento está contaminado en su mayoría, de no ser por las imágenes y los instantes en que el cerebro siente. Probablemente serían los sentimientos la manera más real (aunque la más destructiva) de acercarse a la verdad. Ahora está el problema de cómo transmitirlos cuando el lenguaje no sirve y cuando incluso los hechos están viciados. Probablemente, el único recurso disponible sea la piel. Afortunadamente, éste recurso se encuentra fuera del alcance de la mercadotecnia, pues el contacto tiene poco que ver con la pornografía o el placer. Es de uno a uno que se aman conociéndose y se conocen amándose. No importa el nombre que se les de.
Vestir o Comprar?
Tal vez era menos costoso cuando la necesidad a cubrir era simplemente la de cubrir. Alguien encontró estético colocar una hoja en lo genitales, de modo que todos tuvieron que buscar una hoja para estar “in”. Como el hombre tuvo que elegir entre pensar y tener el cuerpo cubierto de vello, se vió en la necesidad de sustituirlo por pieles de animales muertos para protegerse del frío. Pero de ahí a “ir de shopping” hay una larga historia.
Tan pronto el ingreso de una persona supera lo indispensable para cubrir sus requerimentos de vivienda, salud, alimentación y una que otra diversión, se ve llamado por la voz de la industria de la moda, que se mueve en los distintos niveles socioeconómicos. La tendencia a adquirir vestuario en exceso va desde la ropa de segunda, las prendas adquiridas “en pagos”, hasta las grandes marcas que cobran por una pieza lo que millones de personas no ganan en un año.
La visita a los centros de consumo de ropa es un fin en sí. No importa que lo adquirido sea o no necesario: lo importante es “el paseo”. Sería saludable decir que no importa si se compra algo o no pero, aunque en muchos casos eso es lo que sucede, esa “no compra” se transforma en una frustración, en un “me hubiera gustado comprar”.
¿Qué haría toda esa gente si no destinara sus fines de semana a ir de compras? Incluso cuando no compra nada. Probablemente pensarían un poco más, y ese sería un gran problema. Es mucho mejor dar clases light a los adolescentes y convencerlos en que se deben preocupar por no traer los teniss “Jordan” o los hipsters “Guess”: eso SI es serio y, entre otras cositas, haciendo un lado las utilidade$, previene de que se repitan esos eventillos desagradables como el de 1968. Es mejor tener hombres trabajando doble para poder llevar a sus familias a “Disneylandia” a hombres que destinan parte de su tiempo a una causa social. Es mejor tener señoras inventando reuniones (para quemarse a la comadre con la nueva garra) y paseos al “mall”, o mujeres profesionistas trabajando de sol a sol para pagar el auto nuevo y la colegiatura en la escuela de monjas, que mujeres comprometidas con su familia, su medio y su desarrollo.
Right here I feel like the americans who think they’re critics of their own system, but can’t deny the milk the were fed on. I didn’t learn to consume from my parents: they aren’t that way. I learned from my friends, from TV, from the ads. I chose to accept it. Right now I would like to get rid of it. I can’t.
Se critica al que simplemente viste, sin importar si su “look” está a la moda o no. Hace tiempo escuché a un amigo decir que andaba a la moda porque la moda lo alcanzó. Si se desea un look “timeless” también se debe ser cuidadoso en la elección de las prendas, para no ser etiquetado de: oldie, naco, ridículo, etc. Por supuesto que todo esto afecta a quien le interesa lo que diga la gente: but most people do. Hace días ví por la calle a una mujer guapa con un vestido rojo al tobillo, de falda amplia y manga larga, tela no reconocible, zapatos cerrados, un suéter grueso y un gorro redondo y ceñido. No pude clasificarla con ninguna de las etiquetas que poseo: a eso llamo ser original. El problema es que la tendencia actual es a hacerse notar portando las mismas prendas que utilizan los de ciertas preferencias, clase o edad y, cuando los gustos de ese grupo se modifican, o la moda lo marca, todos deben atender a esas exigencias para estar “in”. Ser original en este tiempo es ser excéntrico; actitud que recomiendo bastante. Si cada uno obedeciera a su personalidad y a sus necesidades reales para vestir su cuerpo, la industria de la moda y todo lo que ella implica se vería seriamente afectada. Pero ¿quién se atreve a ser?
6:00 p.m. Radio Latina:
“Para cruzar a California por la garita de San Ysidro hay 5 vehículos por carril por el lado izquierdo y por el lado derecho la espera es mínima. De San Ysidro a Tijuana, hay una espera de 220 automóviles por carril.”
Dias antes, sucedía a la inversa, pues las tiendas estaban abiertas y los tijuanenses necesitaban productos. En nochebuena, las tiendas estaban cerradas y los habitantes de San Diego necesitaban un hogar con personas reales para estar esa noche. Sucede así: Norteamérica está constituído por productos, México por personas.
Rechazo o Intercambio?
Cuando dice: Yo no creo en esas convenciones.
Quiere decir: Yo creo en estas.
El cambio de palabras no incrementa nuestros costos fijos.
Hacía fila en el módulo especial instalado con motivo de la navidad en la tienda Target, para, precisamente, regresar uno de esos artefactos con el que alguien cumplió su obligación en el intercambio, cuando la cansada mujer que me iba a atender, se dirigió a mí diciendo:
-Can I help the next guest, please.
Lo sé, no era su invento, así les pide la empresa que se dirijan a los clientes. No somos consumidores, somos “invitados” (a consumir?); al fin y al cabo, cambiar la palabra “customer” por “guest” no cuesta un centavo. Esto, probablemente lo aprendieron de los (las) seductores, quienes no escatiman en utilizar palabras que no tienen fondos para atrapar a su presa. Derramar palabras halagadoras al parecer no cuesta nada y consigue el objetivo, de modo que, los siempre ávidos de seducción o mercadólogos, saben como tratar a su presa potencial.
La técnica no se aplica solamente a los clientes: los empleados también son engatuzados de la misma manera. Les llaman “associates” en lugar de “employees”. No soy tu patrón, no te portes como empleado, estamos juntos en esto: eres mi socio. Al fin de cuentas, nada cuesta, y quién se la crea terminará hasta trabajando horas extra sin sueldo.
Esta utilización seductora del lenguaje, hace que poco a poco se pierda toda credibilidad en él. Todo compromiso adquirido por medio de la palabra es nulo, incluso el hecho por escrito, aunque existan leyes que obliguen a cumplirlo. El lenguaje, así como los medios, los estilos de vida, la política, la religión, al convertirse en un servidor más de la mercadotecnia, obliga a mirar hacia otro lado para encontrar verdades no contaminadas. El pensamiento está contaminado en su mayoría, de no ser por las imágenes y los instantes en que el cerebro siente. Probablemente serían los sentimientos la manera más real (aunque la más destructiva) de acercarse a la verdad. Ahora está el problema de cómo transmitirlos cuando el lenguaje no sirve y cuando incluso los hechos están viciados. Probablemente, el único recurso disponible sea la piel. Afortunadamente, éste recurso se encuentra fuera del alcance de la mercadotecnia, pues el contacto tiene poco que ver con la pornografía o el placer. Es de uno a uno que se aman conociéndose y se conocen amándose. No importa el nombre que se les de.
Vestir o Comprar?
Tal vez era menos costoso cuando la necesidad a cubrir era simplemente la de cubrir. Alguien encontró estético colocar una hoja en lo genitales, de modo que todos tuvieron que buscar una hoja para estar “in”. Como el hombre tuvo que elegir entre pensar y tener el cuerpo cubierto de vello, se vió en la necesidad de sustituirlo por pieles de animales muertos para protegerse del frío. Pero de ahí a “ir de shopping” hay una larga historia.
Tan pronto el ingreso de una persona supera lo indispensable para cubrir sus requerimentos de vivienda, salud, alimentación y una que otra diversión, se ve llamado por la voz de la industria de la moda, que se mueve en los distintos niveles socioeconómicos. La tendencia a adquirir vestuario en exceso va desde la ropa de segunda, las prendas adquiridas “en pagos”, hasta las grandes marcas que cobran por una pieza lo que millones de personas no ganan en un año.
La visita a los centros de consumo de ropa es un fin en sí. No importa que lo adquirido sea o no necesario: lo importante es “el paseo”. Sería saludable decir que no importa si se compra algo o no pero, aunque en muchos casos eso es lo que sucede, esa “no compra” se transforma en una frustración, en un “me hubiera gustado comprar”.
¿Qué haría toda esa gente si no destinara sus fines de semana a ir de compras? Incluso cuando no compra nada. Probablemente pensarían un poco más, y ese sería un gran problema. Es mucho mejor dar clases light a los adolescentes y convencerlos en que se deben preocupar por no traer los teniss “Jordan” o los hipsters “Guess”: eso SI es serio y, entre otras cositas, haciendo un lado las utilidade$, previene de que se repitan esos eventillos desagradables como el de 1968. Es mejor tener hombres trabajando doble para poder llevar a sus familias a “Disneylandia” a hombres que destinan parte de su tiempo a una causa social. Es mejor tener señoras inventando reuniones (para quemarse a la comadre con la nueva garra) y paseos al “mall”, o mujeres profesionistas trabajando de sol a sol para pagar el auto nuevo y la colegiatura en la escuela de monjas, que mujeres comprometidas con su familia, su medio y su desarrollo.
Right here I feel like the americans who think they’re critics of their own system, but can’t deny the milk the were fed on. I didn’t learn to consume from my parents: they aren’t that way. I learned from my friends, from TV, from the ads. I chose to accept it. Right now I would like to get rid of it. I can’t.
Se critica al que simplemente viste, sin importar si su “look” está a la moda o no. Hace tiempo escuché a un amigo decir que andaba a la moda porque la moda lo alcanzó. Si se desea un look “timeless” también se debe ser cuidadoso en la elección de las prendas, para no ser etiquetado de: oldie, naco, ridículo, etc. Por supuesto que todo esto afecta a quien le interesa lo que diga la gente: but most people do. Hace días ví por la calle a una mujer guapa con un vestido rojo al tobillo, de falda amplia y manga larga, tela no reconocible, zapatos cerrados, un suéter grueso y un gorro redondo y ceñido. No pude clasificarla con ninguna de las etiquetas que poseo: a eso llamo ser original. El problema es que la tendencia actual es a hacerse notar portando las mismas prendas que utilizan los de ciertas preferencias, clase o edad y, cuando los gustos de ese grupo se modifican, o la moda lo marca, todos deben atender a esas exigencias para estar “in”. Ser original en este tiempo es ser excéntrico; actitud que recomiendo bastante. Si cada uno obedeciera a su personalidad y a sus necesidades reales para vestir su cuerpo, la industria de la moda y todo lo que ella implica se vería seriamente afectada. Pero ¿quién se atreve a ser?
miércoles, diciembre 24
UNTIL POETRY DO US PART
Writing has always reflected the way society is organized. We think by using words, and every action is originated in the mind, so the changes that language suffers through time is the main cause for the rearranging of social structures.
A good writer, as Gertrude Stein said it, is the one that perceives this changes in the present and reflects them in his writings; this way, he doesn’t just repeats old forms and contents that worked for the writers of that time.
An example of this is the way classic poetry reflected, beside other aspects, the conditions of couple relationships in those times. Words weren’t that important as it was the way they were arranged to conform to certain measures and rimes. The same happened with couples (married couples at that time), individuality was sacrificed in order to maintain harmony and keep a life long relationship. But people became tired of the artificiality of those structures, and so it began the era of egoism. Relationships didn’t (and still most don’t) lasted near half the time they used to, because now, both members were conscious of their needs and their dreams, and if the partner was and obstacle for them, the relationship was dissolved. Modern poetry reflected this by the use of the free verse, in which the singularity of words was the main concern, and it didn’t matter that this destructed the rigid forms of the past. We saw the number of divorces rise, and the number of relationships increase for a single persons in its life, and words forming new meanings by the new possibilities for them in a poem.
Poetry changed again; postmodernism came, but people in a couple relationship are still behaving as the words in modern poetry. It’s not that the way people (words) acted in classic poetry was correct, but it seems that some arrangement has to be made between both, creating a new and functional way to assure the continuity of healthy couples in our society. New forms and the beginning of new genres are becoming present in literature, but it seems they are attending other aspects of contemporary processes. Couple relationships now are leaving the poetry realm, and that is sad news, because, as Kathy Acker wrote: Why have matters changed between man and women? Because today love is a condition of narcissism, because we’ve been taught possession rather than possessionless love…today, only the knights who are mad enough to love someone who loves them maintain this order of poetry.
Writing has always reflected the way society is organized. We think by using words, and every action is originated in the mind, so the changes that language suffers through time is the main cause for the rearranging of social structures.
A good writer, as Gertrude Stein said it, is the one that perceives this changes in the present and reflects them in his writings; this way, he doesn’t just repeats old forms and contents that worked for the writers of that time.
An example of this is the way classic poetry reflected, beside other aspects, the conditions of couple relationships in those times. Words weren’t that important as it was the way they were arranged to conform to certain measures and rimes. The same happened with couples (married couples at that time), individuality was sacrificed in order to maintain harmony and keep a life long relationship. But people became tired of the artificiality of those structures, and so it began the era of egoism. Relationships didn’t (and still most don’t) lasted near half the time they used to, because now, both members were conscious of their needs and their dreams, and if the partner was and obstacle for them, the relationship was dissolved. Modern poetry reflected this by the use of the free verse, in which the singularity of words was the main concern, and it didn’t matter that this destructed the rigid forms of the past. We saw the number of divorces rise, and the number of relationships increase for a single persons in its life, and words forming new meanings by the new possibilities for them in a poem.
Poetry changed again; postmodernism came, but people in a couple relationship are still behaving as the words in modern poetry. It’s not that the way people (words) acted in classic poetry was correct, but it seems that some arrangement has to be made between both, creating a new and functional way to assure the continuity of healthy couples in our society. New forms and the beginning of new genres are becoming present in literature, but it seems they are attending other aspects of contemporary processes. Couple relationships now are leaving the poetry realm, and that is sad news, because, as Kathy Acker wrote: Why have matters changed between man and women? Because today love is a condition of narcissism, because we’ve been taught possession rather than possessionless love…today, only the knights who are mad enough to love someone who loves them maintain this order of poetry.
martes, diciembre 23
EXPLORANDO FICCIONES
Un problema serio en las personas que escriben (imos), es el descontrol en sus vidas que provoca el lenguaje. Al escribir, las palabras guían hacia la construcción de significados distintos de los que se habían planteado al inicio; mientras se escribe, se descubre, y el destino final de la escritura de una historia cualquiera, desarrollada en la materialidad de las palabras, funciona bien en la literatura, más no en la vida.
Conducir la vida deacuerdo a las palabras es muy peligroso. Es ser miles de personas distintas en un mismo día; tomar decisiones ultratrascendentes conducidos por la consecución de las palabras. Hablar escribiendo lleva a creer que las ideas que se generan así son propias, cuando en realidad pertenecen al lenguaje.
Personalmente, tengo dificultades para lograr que mi conducta concuerde con mi pensamiento. De igual manera, mi palabra hablada, en muchas ocasiones, es un intento fallido de transmitir mi pensamiento; por eso permito que mi boca desconectada desarrolle frases que encajan perfectamente con las anteriores, y así continúe construyendo la ficción de lo que digo. La conexión que logro con la palabra escrita es similar: funciono como un artefacto ensamblador de frases que poco tienen que ver conmigo. De pronto brota alguna que otra que se asemeja bastante a mí, pero muy ocasionalmente. Esta desconexión me permite construir tantas personalidad como seres que me escuchan Tal vez por eso me gusta escribir, pues el público de la escritura no ofrece retroalimentación, de manera que así puedo construir una personalidad (personaje) un poco más estable.
El silencio me encanta tanto como me aterra. Estar en silencio es estar verdaderamente, pues esa que miran soy realmente yo. Por eso quienes escribimos somos personas generalmente etiquetadas como “serias”, pues es la única manera de ser reales: si utilizamos el lenguaje, nos convertimos en ficción.
¿Se necesitará voluntad para controlar el lenguaje de la boca? Para decirle: Ey, no te vayas por ahí que eso no es lo que quiero decir! Ey, eso que dices no es lo que estoy pensando! El problema de hacer eso es que uno se puede acostumbrar, entonces al escribir se limita en la exploración del lenguaje, transformándolo en un maquilar palabras deacuerdo a cierto instructivo.
La escritura, desde hace un par de años que la retomé, ha transformado mi vida. El problema es que ahora no sé a cuál de todas llamarla Mi vida.
Un problema serio en las personas que escriben (imos), es el descontrol en sus vidas que provoca el lenguaje. Al escribir, las palabras guían hacia la construcción de significados distintos de los que se habían planteado al inicio; mientras se escribe, se descubre, y el destino final de la escritura de una historia cualquiera, desarrollada en la materialidad de las palabras, funciona bien en la literatura, más no en la vida.
Conducir la vida deacuerdo a las palabras es muy peligroso. Es ser miles de personas distintas en un mismo día; tomar decisiones ultratrascendentes conducidos por la consecución de las palabras. Hablar escribiendo lleva a creer que las ideas que se generan así son propias, cuando en realidad pertenecen al lenguaje.
Personalmente, tengo dificultades para lograr que mi conducta concuerde con mi pensamiento. De igual manera, mi palabra hablada, en muchas ocasiones, es un intento fallido de transmitir mi pensamiento; por eso permito que mi boca desconectada desarrolle frases que encajan perfectamente con las anteriores, y así continúe construyendo la ficción de lo que digo. La conexión que logro con la palabra escrita es similar: funciono como un artefacto ensamblador de frases que poco tienen que ver conmigo. De pronto brota alguna que otra que se asemeja bastante a mí, pero muy ocasionalmente. Esta desconexión me permite construir tantas personalidad como seres que me escuchan Tal vez por eso me gusta escribir, pues el público de la escritura no ofrece retroalimentación, de manera que así puedo construir una personalidad (personaje) un poco más estable.
El silencio me encanta tanto como me aterra. Estar en silencio es estar verdaderamente, pues esa que miran soy realmente yo. Por eso quienes escribimos somos personas generalmente etiquetadas como “serias”, pues es la única manera de ser reales: si utilizamos el lenguaje, nos convertimos en ficción.
¿Se necesitará voluntad para controlar el lenguaje de la boca? Para decirle: Ey, no te vayas por ahí que eso no es lo que quiero decir! Ey, eso que dices no es lo que estoy pensando! El problema de hacer eso es que uno se puede acostumbrar, entonces al escribir se limita en la exploración del lenguaje, transformándolo en un maquilar palabras deacuerdo a cierto instructivo.
La escritura, desde hace un par de años que la retomé, ha transformado mi vida. El problema es que ahora no sé a cuál de todas llamarla Mi vida.
domingo, diciembre 21
De noche
Desde los cinco años supe lo que no quería. Todavía no lo tengo. Sé que lo tendré. Cada paso que doy me lleva hacia allá. Cada palabra que sale de mí es un tablón más en la construcción del puente que me conduce hasta ahí. No necesito de nadie para llegar, eso es lo mejor, y es justamente lo que me hace saber que voy por el camino correcto.
Caminar.
Quien construyó ese templo, seguramente pensó en mí. Quien construyó ese templo supo desde el inicio que lo terminaría; por eso se embriagaba cada domingo, para amanecer mal los lunes y postergar la obra, para aplazar lo más posible la inevitable inauguración de lo que supo que terminaría.
No sé cómo pude ver el dolor a los ojos a los cinco años.
La vida se divide en secciones. Las puedo ver. Desde pequeña las ví. Observaba como las décadas tienen colores específicos y son una estructura bien definida por la que se debe de pasar (¿Dónde está la droga?) Los treinta están construídos de madera. Son todos del mismo color, caminar sobre los treinta y uno, treinta y dos, treinta y tres no me produce emoción. Los veintes son líquidos, y se flota sobre ellos como flota el miedo para tomar aire. Los diecitantos están construídos de órganos humanos enfermos; cada uno brinda un dolor distinto y es tan agudo como una amputación. La primera década es de silencio y de escuchar los lamentos de la madre. Tengo veintinueve.
No estaré, tampoco estoy: nunca estuve. Y ese cuerpo no es mío. En el descubrimiento de la invención de cada una de mis acciones, en las que nada de mí se compromete, existe la realidad que va implícita en cada palabra de una ficción. No es posible restarle validez a cada acto ficticio, a todos, pues cuando la ficción es lo único presente debe aceptarse como realidad, que no como verdad. Un paso ficticio sigue siendo un paso, y la tierra no miente.
Estaban sentados afuera de ese templo, esperando a diario que mi madre me llevara de la mano y me acercara a ese altar oscuro donde una virgen vestida de negro respiraba el hálito hediondo de lo pecadores que la invocaban. Yo no medía más de un metro.
Rodar hacia abajo en la mente no cuesta nada. Lo hago en este momento. El daño está hecho; y está hecho aunque tú no me entiendas, aunque tú no recibas mi voz porque me he apartado del rebaño de los fieles, de los que te adoran y se regocijan en tu majestuosidad, que no es sino miedo y silencio. El clóset en el que vivo me gusta.
Inevitablemente llegaré. Aunque sé que esto solamente sucederá si continúo por el camino que es mi vida. Puedo interrumpirla en cualquier momento. Puedo soñar que la interrumpo, planear que la interrumpo, escribir que la interrumpo, decir que la interrumpiré; incluso escucharte que lo quieres hacer, pero no sucederá: lo que más temo llegará, y llegará en la vejez y no habrá nada que impedirá que esté sentada en ese sitio, consciente de que cuando tenía cinco años grité que no lo desearía nunca. Aunque sudé cientos de noches en mi cama temblando de miedo por la visión de mi cuerpo en esa banqueta.
Diciembre me recuerda mucho a la catedral. Cada año me llevaban como ofrenda viva ante una virgen de yeso de la que yo tan sólo sabía su nombre, porque era el mío. Con el uniforme bajo la túnica blanca, me aferraba del brazo de mi padre para salvar mi cuerpo del olor a manteca de cerdo, aguas frescas derramadas en la banqueta y empujones. De reojo y, según fuera necesario, a conciencia, observaba los cientos de figuras que tendían los vendedores en sus puestos, para que los tijuanenses armaran en sus casas los nacimientos. Y entre la comida y los rostros retorcidos de los pastores, estaban ellos. Ellos sin dientes, ellos sobre cartón, ellos envueltos en lodo y restos de comida de hace días. Ellos, los que seré yo.
Como conozco mi final, como he visto Itaca antes de llegar a ella, el camino no me produce ningún placer. Por el camino siempre hay puertas, pero esas puertas siempre se llaman muerte. La muerte es lo menos deseado en la vida porque es lo más accesible. En las seis letras que la conforman pueden descansar todas la mentes. La muerte que deseo románticamente no llegará, pues me espera un sitio junto a ellos.
Escucho los cánticos desde una banca de madera, en la catedral de Tijuana. El templo frío es tan sólo una antesala a la banqueta de afuera. Y los brazos que me sostienen, cuerpo de tres años, son de quien me ha ido a ofrecer ahí para tenerme un tiempo, mientras el templo me reclama como centinela.
Cuando nací, quise creer que podría nadar felizmente por las aguas de mi pequeño hogar, que todo era tibio y agradable. No. Entonces busqué un artefacto de calcio para esconderme. Mil veces roto y reconstruído, es la protección que me permitirá llegar a esa banqueta que tanto temo porque me espera, porque sabe que mi cuerpo no descansará hasta que llegue el día en que me recueste allí.
Hace unos cuatro años, por estas fechas, le llevé una cobija a uno de esos indigentes que duerme sobre cartones afuera de catedral. Agradecería que nadie haga lo mismo cuando llegue el tiempo en que yo deba estar ahí.
Desde los cinco años supe lo que no quería. Todavía no lo tengo. Sé que lo tendré. Cada paso que doy me lleva hacia allá. Cada palabra que sale de mí es un tablón más en la construcción del puente que me conduce hasta ahí. No necesito de nadie para llegar, eso es lo mejor, y es justamente lo que me hace saber que voy por el camino correcto.
Caminar.
Quien construyó ese templo, seguramente pensó en mí. Quien construyó ese templo supo desde el inicio que lo terminaría; por eso se embriagaba cada domingo, para amanecer mal los lunes y postergar la obra, para aplazar lo más posible la inevitable inauguración de lo que supo que terminaría.
No sé cómo pude ver el dolor a los ojos a los cinco años.
La vida se divide en secciones. Las puedo ver. Desde pequeña las ví. Observaba como las décadas tienen colores específicos y son una estructura bien definida por la que se debe de pasar (¿Dónde está la droga?) Los treinta están construídos de madera. Son todos del mismo color, caminar sobre los treinta y uno, treinta y dos, treinta y tres no me produce emoción. Los veintes son líquidos, y se flota sobre ellos como flota el miedo para tomar aire. Los diecitantos están construídos de órganos humanos enfermos; cada uno brinda un dolor distinto y es tan agudo como una amputación. La primera década es de silencio y de escuchar los lamentos de la madre. Tengo veintinueve.
No estaré, tampoco estoy: nunca estuve. Y ese cuerpo no es mío. En el descubrimiento de la invención de cada una de mis acciones, en las que nada de mí se compromete, existe la realidad que va implícita en cada palabra de una ficción. No es posible restarle validez a cada acto ficticio, a todos, pues cuando la ficción es lo único presente debe aceptarse como realidad, que no como verdad. Un paso ficticio sigue siendo un paso, y la tierra no miente.
Estaban sentados afuera de ese templo, esperando a diario que mi madre me llevara de la mano y me acercara a ese altar oscuro donde una virgen vestida de negro respiraba el hálito hediondo de lo pecadores que la invocaban. Yo no medía más de un metro.
Rodar hacia abajo en la mente no cuesta nada. Lo hago en este momento. El daño está hecho; y está hecho aunque tú no me entiendas, aunque tú no recibas mi voz porque me he apartado del rebaño de los fieles, de los que te adoran y se regocijan en tu majestuosidad, que no es sino miedo y silencio. El clóset en el que vivo me gusta.
Inevitablemente llegaré. Aunque sé que esto solamente sucederá si continúo por el camino que es mi vida. Puedo interrumpirla en cualquier momento. Puedo soñar que la interrumpo, planear que la interrumpo, escribir que la interrumpo, decir que la interrumpiré; incluso escucharte que lo quieres hacer, pero no sucederá: lo que más temo llegará, y llegará en la vejez y no habrá nada que impedirá que esté sentada en ese sitio, consciente de que cuando tenía cinco años grité que no lo desearía nunca. Aunque sudé cientos de noches en mi cama temblando de miedo por la visión de mi cuerpo en esa banqueta.
Diciembre me recuerda mucho a la catedral. Cada año me llevaban como ofrenda viva ante una virgen de yeso de la que yo tan sólo sabía su nombre, porque era el mío. Con el uniforme bajo la túnica blanca, me aferraba del brazo de mi padre para salvar mi cuerpo del olor a manteca de cerdo, aguas frescas derramadas en la banqueta y empujones. De reojo y, según fuera necesario, a conciencia, observaba los cientos de figuras que tendían los vendedores en sus puestos, para que los tijuanenses armaran en sus casas los nacimientos. Y entre la comida y los rostros retorcidos de los pastores, estaban ellos. Ellos sin dientes, ellos sobre cartón, ellos envueltos en lodo y restos de comida de hace días. Ellos, los que seré yo.
Como conozco mi final, como he visto Itaca antes de llegar a ella, el camino no me produce ningún placer. Por el camino siempre hay puertas, pero esas puertas siempre se llaman muerte. La muerte es lo menos deseado en la vida porque es lo más accesible. En las seis letras que la conforman pueden descansar todas la mentes. La muerte que deseo románticamente no llegará, pues me espera un sitio junto a ellos.
Escucho los cánticos desde una banca de madera, en la catedral de Tijuana. El templo frío es tan sólo una antesala a la banqueta de afuera. Y los brazos que me sostienen, cuerpo de tres años, son de quien me ha ido a ofrecer ahí para tenerme un tiempo, mientras el templo me reclama como centinela.
Cuando nací, quise creer que podría nadar felizmente por las aguas de mi pequeño hogar, que todo era tibio y agradable. No. Entonces busqué un artefacto de calcio para esconderme. Mil veces roto y reconstruído, es la protección que me permitirá llegar a esa banqueta que tanto temo porque me espera, porque sabe que mi cuerpo no descansará hasta que llegue el día en que me recueste allí.
Hace unos cuatro años, por estas fechas, le llevé una cobija a uno de esos indigentes que duerme sobre cartones afuera de catedral. Agradecería que nadie haga lo mismo cuando llegue el tiempo en que yo deba estar ahí.
jueves, diciembre 18
No me gusta conocer los finales de los textos que escribo. Disfruto la sorpresa que brinda el descubrimiento de la historia, no desde el intelecto, sino desde el lenguaje. Escribir con un final en mente equivale a matrimonio.
°
Tolerar la vida es el camino más rápido al suicidio.
°
NORMAL
Hace poco escuché que la normalidad es la verdadera revolución. Lo cual significaría que en la vida cotidiana se da el verdadero heroísmo, y que las vidas alternativas a las cotidianas son tan sólo una cobardía. Esta frase resume a la película italiana llamada “El último beso”, en el que el personaje principal es un hombre de treinta años que vive con su novia desde hace dos, y que se acaba de enterar que está embarazada. Llega la típica crisis ante la responsabilidad, los amigos solteros que aún andan deambulando por distintas camas, y la chica irresistible de veinte años que se enamora de él. Sucede lo previsto: él se aterra ante la responsabilidad, se refugia en la chica, coge con ella, su novia se entera y lo deja, él le pide perdón, ella lo perdona, se casan, son muy felices y tienen más hijos. Entonces termina la película con esa frase: La normalidad es la verdadera revolución; mientras se muestran imágenes de la familia, ya cuarentona, sentada alrededor de la mesa, jugueteando como en los comerciales mexicanos de cereal.
¿Es la normalidad la verdadera revolución?
Para quienes “poseen valores tradicionales”, la idea ni siquiera es cuestionable; es más, ni siquiera lo considerarían una revolución. Es simplemente, lo que debe de ser. Para quienes poseen ideas más liberales y, debido a esto les cuesta trabajo concebirse como “normales”, pero desean una vida estable, considerarán que, en efecto, la normalidad es la verdadera revolución. Para quienes no desean este tipo de compromiso, y se burlan de estas convenciones, dirán que esa idea es moralista.
Hemos aprendido que madurar supone conductas específicas, y que quienes no las adoptan, son personas que tienen problemas de adaptación (o de domesticación). Sin embargo, también puede verse a quienes “no se adaptaron” llegar a los cincuenta o sesenta años con una infinita amargura, deseando haber podido comprometerse realmente alguna vez. Y es que lo que conocemos como valores, cuando se imponen, son tan absurdos como el utilizar la cárcel como agente regenerador del ciudadano; sin embargo, si el individuo, con o sin cárcel, toma conciencia del beneficio que resulta para su vida el evitar delinquir, puede cambiar. Pero también puede decidir que lo disfruta, y que eso lo hace tremendamente feliz.
La normalidad, para quien la disfruta, es recomendable. Para quien la desea, es la verdadera revolución. Y para quien la detesta, es la manera más monótona de existir. Cuestión de esencias.
°
Tolerar la vida es el camino más rápido al suicidio.
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NORMAL
Hace poco escuché que la normalidad es la verdadera revolución. Lo cual significaría que en la vida cotidiana se da el verdadero heroísmo, y que las vidas alternativas a las cotidianas son tan sólo una cobardía. Esta frase resume a la película italiana llamada “El último beso”, en el que el personaje principal es un hombre de treinta años que vive con su novia desde hace dos, y que se acaba de enterar que está embarazada. Llega la típica crisis ante la responsabilidad, los amigos solteros que aún andan deambulando por distintas camas, y la chica irresistible de veinte años que se enamora de él. Sucede lo previsto: él se aterra ante la responsabilidad, se refugia en la chica, coge con ella, su novia se entera y lo deja, él le pide perdón, ella lo perdona, se casan, son muy felices y tienen más hijos. Entonces termina la película con esa frase: La normalidad es la verdadera revolución; mientras se muestran imágenes de la familia, ya cuarentona, sentada alrededor de la mesa, jugueteando como en los comerciales mexicanos de cereal.
¿Es la normalidad la verdadera revolución?
Para quienes “poseen valores tradicionales”, la idea ni siquiera es cuestionable; es más, ni siquiera lo considerarían una revolución. Es simplemente, lo que debe de ser. Para quienes poseen ideas más liberales y, debido a esto les cuesta trabajo concebirse como “normales”, pero desean una vida estable, considerarán que, en efecto, la normalidad es la verdadera revolución. Para quienes no desean este tipo de compromiso, y se burlan de estas convenciones, dirán que esa idea es moralista.
Hemos aprendido que madurar supone conductas específicas, y que quienes no las adoptan, son personas que tienen problemas de adaptación (o de domesticación). Sin embargo, también puede verse a quienes “no se adaptaron” llegar a los cincuenta o sesenta años con una infinita amargura, deseando haber podido comprometerse realmente alguna vez. Y es que lo que conocemos como valores, cuando se imponen, son tan absurdos como el utilizar la cárcel como agente regenerador del ciudadano; sin embargo, si el individuo, con o sin cárcel, toma conciencia del beneficio que resulta para su vida el evitar delinquir, puede cambiar. Pero también puede decidir que lo disfruta, y que eso lo hace tremendamente feliz.
La normalidad, para quien la disfruta, es recomendable. Para quien la desea, es la verdadera revolución. Y para quien la detesta, es la manera más monótona de existir. Cuestión de esencias.
°
¡Ah, la frescura en el rostro de no cumplir un deber!
¡Faltar es positivamente estar en el campo!
¡Que refugio no poder tenerse confianza!
Respiro mejor ahora que pasaron las horas de los encuentros.
Falté a todos, con una deliberación de dejadez,
quedé esperando la voluntad de ir hacia allá, que yo sabía que no vendría.
Soy libre, contra la sociedad organizada y vestida.
Estoy desnudo, y me sumerjo en el agua de mi imaginación.
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos donde estaría a la misma hora,
deliberadamente a la misma hora…
Está bien, me quedaré aquí soñando versos y sonriendo en itálicas.
¡Es tan divertida esta parte asistente de mi vida!
Y no logro encender el siguiente cigarro… Si es un gesto,
que se quede con los demás, que me esperan, en el desencuentro que es la vida.
-Fernando Pessoa (Alvaro de Campos)
°
Estefanía me dijo que, a partir de aquí, no hay camino hacia delante; que está cansada de repetirse, que tu voz la agobia, que si pudiera se escapaba en el espacio vacío que hay entre sus cuerpos, que si pudiera se escapaba, no contigo, sino de ti.
Ya no sabe donde meterse, es tan frágil. A veces la veo escondida entre los dientes de una mujer. Le gusta estar ahí, ver cómo su sonrisa le ilumina el rostro bajo sus ojos impenetrables. Le da miedo saber que los únicos ojos que le atraen son esos en los que no puede entrar. Los que la reflejan, los que no la tienen dentro.
Tienes que hacer algo por ella. De pronto me habla sin parar de autores de novelas que no conozco, de pronto alucina lo que nunca sucederá. Ella no es para ti, y tú bien lo sabes; pero te gusta, y por eso armaste ayer el escenario de cartón en el patio de atrás: ese que a ella tanto le gusta.
Mi madre me pidió que te dijera que la dejaras ir. Que ya no le pidas lo que cada vez se cansa más de darte. Mi madre sabe mucho cuando no le dicen nada.
Yo no te diré nada. Yo sólo quiero vomitar sobre ti porque me haces sentir la encerrada que soy. No puedo verte, ni quiero verte, pero odio no poder hacerlo. Odio todo lo que lleva tu nombre. No sé cómo alguien, alguna vez te pudo amar. No sé cómo Estefanía no se da cuenta de tu mediocridad y te manda al diablo. Nadie se da cuenta lo poco que vales. Te amo.
La espada y la pared son ambas una amenaza muy leve como para detenerme. Tu silencio es cada día más una causa para rechazarte. Odio tu silencio tanto como ella lo ama. Odio el verde de las palabras que no dices y el rojo de las mentiras que salen de ti como vómito en la madrugada. Hay ocasiones en que desearía no parar de escribir para no volver a verte, porque cuando escribo el tiempo es más lento; porque cuando escribo no estás tú.
Hay algo en éstas palabras que me dan el sabor de la amargura a la que regreso cuando te huelo, cuando sé que eres una construcción de deseos que detesto. Estefanía no te dejará, lo sé. Y su suerte correrá como un río blanquecino que la preñará de angustia permanente. Probablemente, pese a lo que dice, abandonará todo por ti; y yo miraré como la rechazas mientras contemplas su belleza, mientras te regocijas en saber que es estéticamente tuya, por un tiempo. Les serviré el café esperando a que mueran poco a poco con el veneno que mezclo con el azúcar. Pero Estefanía no toma azúcar: no hay problema, la amargura que vivirá junto a ti la llevará a buscar algo dulce sobre su lengua.
Sabrán que fui yo, porque le diré a mi madre lo que hice. Ella callará, porque sabe cuanto te amo y sabe también que es mejor si te mueres, si te llevas en el maldito cuerpo todo lo que tienes de mí. Mi madre es sabia.
°
“Mis versos son mi impotencia.
Lo que no logro, lo escribo;
y los ritmos diversos que hago alivian mi cobardía”
-Fernando Pessoa (Alvaro de Campos)
¡Ah, la frescura en el rostro de no cumplir un deber!
¡Faltar es positivamente estar en el campo!
¡Que refugio no poder tenerse confianza!
Respiro mejor ahora que pasaron las horas de los encuentros.
Falté a todos, con una deliberación de dejadez,
quedé esperando la voluntad de ir hacia allá, que yo sabía que no vendría.
Soy libre, contra la sociedad organizada y vestida.
Estoy desnudo, y me sumerjo en el agua de mi imaginación.
Es tarde para estar en cualquiera de los dos puntos donde estaría a la misma hora,
deliberadamente a la misma hora…
Está bien, me quedaré aquí soñando versos y sonriendo en itálicas.
¡Es tan divertida esta parte asistente de mi vida!
Y no logro encender el siguiente cigarro… Si es un gesto,
que se quede con los demás, que me esperan, en el desencuentro que es la vida.
-Fernando Pessoa (Alvaro de Campos)
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Estefanía me dijo que, a partir de aquí, no hay camino hacia delante; que está cansada de repetirse, que tu voz la agobia, que si pudiera se escapaba en el espacio vacío que hay entre sus cuerpos, que si pudiera se escapaba, no contigo, sino de ti.
Ya no sabe donde meterse, es tan frágil. A veces la veo escondida entre los dientes de una mujer. Le gusta estar ahí, ver cómo su sonrisa le ilumina el rostro bajo sus ojos impenetrables. Le da miedo saber que los únicos ojos que le atraen son esos en los que no puede entrar. Los que la reflejan, los que no la tienen dentro.
Tienes que hacer algo por ella. De pronto me habla sin parar de autores de novelas que no conozco, de pronto alucina lo que nunca sucederá. Ella no es para ti, y tú bien lo sabes; pero te gusta, y por eso armaste ayer el escenario de cartón en el patio de atrás: ese que a ella tanto le gusta.
Mi madre me pidió que te dijera que la dejaras ir. Que ya no le pidas lo que cada vez se cansa más de darte. Mi madre sabe mucho cuando no le dicen nada.
Yo no te diré nada. Yo sólo quiero vomitar sobre ti porque me haces sentir la encerrada que soy. No puedo verte, ni quiero verte, pero odio no poder hacerlo. Odio todo lo que lleva tu nombre. No sé cómo alguien, alguna vez te pudo amar. No sé cómo Estefanía no se da cuenta de tu mediocridad y te manda al diablo. Nadie se da cuenta lo poco que vales. Te amo.
La espada y la pared son ambas una amenaza muy leve como para detenerme. Tu silencio es cada día más una causa para rechazarte. Odio tu silencio tanto como ella lo ama. Odio el verde de las palabras que no dices y el rojo de las mentiras que salen de ti como vómito en la madrugada. Hay ocasiones en que desearía no parar de escribir para no volver a verte, porque cuando escribo el tiempo es más lento; porque cuando escribo no estás tú.
Hay algo en éstas palabras que me dan el sabor de la amargura a la que regreso cuando te huelo, cuando sé que eres una construcción de deseos que detesto. Estefanía no te dejará, lo sé. Y su suerte correrá como un río blanquecino que la preñará de angustia permanente. Probablemente, pese a lo que dice, abandonará todo por ti; y yo miraré como la rechazas mientras contemplas su belleza, mientras te regocijas en saber que es estéticamente tuya, por un tiempo. Les serviré el café esperando a que mueran poco a poco con el veneno que mezclo con el azúcar. Pero Estefanía no toma azúcar: no hay problema, la amargura que vivirá junto a ti la llevará a buscar algo dulce sobre su lengua.
Sabrán que fui yo, porque le diré a mi madre lo que hice. Ella callará, porque sabe cuanto te amo y sabe también que es mejor si te mueres, si te llevas en el maldito cuerpo todo lo que tienes de mí. Mi madre es sabia.
°
“Mis versos son mi impotencia.
Lo que no logro, lo escribo;
y los ritmos diversos que hago alivian mi cobardía”
-Fernando Pessoa (Alvaro de Campos)
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TIEMPO LIBRE
Tener tiempo libre me hace pensar en esclavitud. Yo también soy de las que nada más habla, pero no hace nada a la hora de la hora. En este post me quejaré, como siempre, de "la sociedad" Oh, sociedad opresora que tanto daño haces a mi magnífica persona ¿Por qué has creado el concepto de Tiempo Libre? ¿No es la vida libre para ser-en-el-mundo?
El tiempo libre también es obligatorio. El tiempo libre es chantaje. Te doy mi tiempo productivo, oh, sociedad, para que a cambio me des tiempo libre, para tener un ratito junto a mi escusadito para leer.
Tiempo libre da la idea de desperdicio; derramarse, esparcirse en el tiempo sin recipiente. Colarse por la primera alcantarilla cuando ya sus servicios no son requeridos por La Empresa S.A. de C.V. ¿Qué de malo tienen las empresas que las insulto tanto?¿No estudié yo la carrera de Licenciado en Administración de Empresas? Si, pero ya no quiero hacer eso. Trabajar así no me deja tiempo libre. Yo quiero tener MAS tiempo libre. No quiero ser empleada de 9 a 5 (Pero ¿Son los empleados de nueve a cinco las personas que verdaderamente trabajan, o son simplemente quienes no conocen más allá de sus narices y creen que es lo único que pueden hacer para ganarse la vida? No, hay muchas maneras de ganarse la vida viviendo la mayor parte del tiempo libre. Por ejemplo: uno puede inventar que está enamorado del lenguaje, y dedicarse horas enteras a ver los productos de otros vividores en ese artefacto obsolescente llamado libro y, por si no fuera poco, dedicarse otras tantas horas a sentarse de la misma manera que lo hace frente a la televisión, pero ahora pensando agudamente y moviendo los dedos: uno está e-s-c-r-i-b-i-e-n-d-o, que no lo molesten, pues este es un acto heroico al que sólo unos cuantos tiene acceso, es utilizar el lenguaje de los dioses, es ser-por-encima-del-ser.
Pero si me preguntan que si creo esto, lo negaré todo. Diré que es ficción. Es más, diré que es ficción de la ficción.
Yo solamente escribo un post de protesta contra la creación de la necesidad del tiempo libre. Incluso puedo decir que es un tiempo planeado para el consumo: Sí! diré que el tiempo libre lo creó el Estado como una recompensa pagada por el mismo trabajador a su esfuerzo: Si trabajas bien y ganas mucho, te premiaré permitiéndote que te vayas de compras y te gastes tu sueldo ¿Pero cuál es mi problema con que la gente trabaje y se gaste su dinero en lo que le da más placer? Es que esas personas no saben lo que yo. Yo en mis grandes investigaciones me he dado cuenta de que los manipulan y no se han enterado, de que tan sólo trabajan para enriquecer a unos cuantos. Por eso yo trabajo dando clases, para ganar una cantidad ridícula y poder criticar a mis anchas a los empresarios que formo con las clases que doy. El simple hecho de vivir es un acto capitalista. Hagas lo que hagas "trabajas para ellos" Oh, oh, estamos perdidos! No hay salida por ningún lado! Incluso Marx trabajaba para ellos!
Como toda opción que me ofrece esta sociedad es perversa y busca exprimirme, he decidido dedicarme a escribir de lo que sería si esto no existiera. Utilizar bien mi tiempo libre. Pero al escribir utilizo una computadora hecha: Oh, no! En Estados Unidos! y consumo luz que pagaré al gobierno de Fox. La casa en la que estoy mientras escribo es propiedad privada! Pero mi tiempo es libre. Sí, eso es, mi tiempo es libre. Pero no te acerques mucho y me digas lo contrario porque te doy la razón.
Los nihilistas están en lo cierto: nada vale la pena, no hay esperanza de nada, todo es mierda. Mientras tanto, disfruto al máximo mi tiempo libre.
TIEMPO LIBRE
Tener tiempo libre me hace pensar en esclavitud. Yo también soy de las que nada más habla, pero no hace nada a la hora de la hora. En este post me quejaré, como siempre, de "la sociedad" Oh, sociedad opresora que tanto daño haces a mi magnífica persona ¿Por qué has creado el concepto de Tiempo Libre? ¿No es la vida libre para ser-en-el-mundo?
El tiempo libre también es obligatorio. El tiempo libre es chantaje. Te doy mi tiempo productivo, oh, sociedad, para que a cambio me des tiempo libre, para tener un ratito junto a mi escusadito para leer.
Tiempo libre da la idea de desperdicio; derramarse, esparcirse en el tiempo sin recipiente. Colarse por la primera alcantarilla cuando ya sus servicios no son requeridos por La Empresa S.A. de C.V. ¿Qué de malo tienen las empresas que las insulto tanto?¿No estudié yo la carrera de Licenciado en Administración de Empresas? Si, pero ya no quiero hacer eso. Trabajar así no me deja tiempo libre. Yo quiero tener MAS tiempo libre. No quiero ser empleada de 9 a 5 (Pero ¿Son los empleados de nueve a cinco las personas que verdaderamente trabajan, o son simplemente quienes no conocen más allá de sus narices y creen que es lo único que pueden hacer para ganarse la vida? No, hay muchas maneras de ganarse la vida viviendo la mayor parte del tiempo libre. Por ejemplo: uno puede inventar que está enamorado del lenguaje, y dedicarse horas enteras a ver los productos de otros vividores en ese artefacto obsolescente llamado libro y, por si no fuera poco, dedicarse otras tantas horas a sentarse de la misma manera que lo hace frente a la televisión, pero ahora pensando agudamente y moviendo los dedos: uno está e-s-c-r-i-b-i-e-n-d-o, que no lo molesten, pues este es un acto heroico al que sólo unos cuantos tiene acceso, es utilizar el lenguaje de los dioses, es ser-por-encima-del-ser.
Pero si me preguntan que si creo esto, lo negaré todo. Diré que es ficción. Es más, diré que es ficción de la ficción.
Yo solamente escribo un post de protesta contra la creación de la necesidad del tiempo libre. Incluso puedo decir que es un tiempo planeado para el consumo: Sí! diré que el tiempo libre lo creó el Estado como una recompensa pagada por el mismo trabajador a su esfuerzo: Si trabajas bien y ganas mucho, te premiaré permitiéndote que te vayas de compras y te gastes tu sueldo ¿Pero cuál es mi problema con que la gente trabaje y se gaste su dinero en lo que le da más placer? Es que esas personas no saben lo que yo. Yo en mis grandes investigaciones me he dado cuenta de que los manipulan y no se han enterado, de que tan sólo trabajan para enriquecer a unos cuantos. Por eso yo trabajo dando clases, para ganar una cantidad ridícula y poder criticar a mis anchas a los empresarios que formo con las clases que doy. El simple hecho de vivir es un acto capitalista. Hagas lo que hagas "trabajas para ellos" Oh, oh, estamos perdidos! No hay salida por ningún lado! Incluso Marx trabajaba para ellos!
Como toda opción que me ofrece esta sociedad es perversa y busca exprimirme, he decidido dedicarme a escribir de lo que sería si esto no existiera. Utilizar bien mi tiempo libre. Pero al escribir utilizo una computadora hecha: Oh, no! En Estados Unidos! y consumo luz que pagaré al gobierno de Fox. La casa en la que estoy mientras escribo es propiedad privada! Pero mi tiempo es libre. Sí, eso es, mi tiempo es libre. Pero no te acerques mucho y me digas lo contrario porque te doy la razón.
Los nihilistas están en lo cierto: nada vale la pena, no hay esperanza de nada, todo es mierda. Mientras tanto, disfruto al máximo mi tiempo libre.
martes, diciembre 16
Disculpa ¿te engendré?
De paseo por el no tan frecuentado patio trasero de mi casa, observo a mis perros caminar hacia mí; los saludo:
–Hola niños ¿Cómo están? Soy su madre ¿Se acuerdan de mí?
Por eso no tengo hijos.
NAVICULA
Hace días habita en mi casa un árbol “de navidad”.
(de navidad es un decir porque hasta hoy no tiene adornos)
Me siento mal por tener un árbol de navidad en mi sala.
No quisiera tener un árbol de navidad.
Las festividades navideñas me parecen ridículas.
Es estúpido (pero redituable) designar una temporada especial para consumir.
La idea original de la navidad no era consumir.
Era celebrar un nacimiento.
Nacer es la primera cualidad de un consumidor.
Nacer te hace ciudadano.
Ser ciudadano te hace acreedor a una identificación.
La identificación te permite obtener una tarjeta de crédito.
Nacer es un acto indispensable para el consumo.
Por eso en Noruega otorgan subsidios a quien tenga hijos.
Necesitan consumidores.
Rechazar la navidad me hace diferente.
La mayoría no la rechaza.
También hay quienes lo hacen.
Rechazar es fácil.
Evitar es fácil.
Decir no.
Quedar como un desierto a base de negar.
¿Es mejor un bosque a un desierto?
En el bosque existe vida en abundancia.
Pero su suelo es húmedo.
Un desierto nunca podría ser bosque.
La arena.
Observé la navidad desde la vitrina, sin hambre.
La no hambre de un enfermo de cáncer.
Mañana comeré.
El regalo que con hambre de hambre,
descubro ante mis ojos,
me da el mismo placer que un orgasmo fingido.
La navidad es sexo seguro, pagado
y obligatorio.
DERECHOS LINGUISTICOS
Me gustaría existir en un mundo de igualdad entre los vocablos, en el que vivir tuviera la misma relevancia que cualquier otro verbo en infinitivo.
QUE TIPO DE CAMBIO
Es toda una curiosidad para quienes no residen en la frontera, el hecho de que en nuestras carteras se puedan encontrar indistintamente dólares y pesos. Quienes lo han vivido y mudan a otro lugar, lo extrañan. Quienes llegan a la región tienen que “acostumbrarse”; y aquellos que no lo han experimentado tratan de imaginarlo románticamente. Pero quienes vivimos aquí, sabemos que no es nada del otro mundo, que incluso llega a perjudicar nuestra economía cuando traemos solamente dólares y tenemos que pagar algo en la ciudad, pues el tipo de cambio no siempre es favorecedor.
Hace años, y no muchos, los Tijuanenses casi no conocían su propia moneda, pues todo se manejaba en dólares. Con la devaluación de 1984, ésta costumbre fue mermando poco a poco; sin embargo, aún tenemos algunas reminiscencias (negativas) como lo son el cobro de las rentas de inmuebles en dólares, los honorarios de médicos, mecánicos y la venta de autos entre otros. El peso es ya la moneda que circula mayormente en la región, pero los dólares siguen siendo bienvenidos. No sucede lo mismo al otro lado de la frontera.
Son contadísimos los establecimientos que en San Diego (y léase San Ysidro), reciben nuestra moneda, y si lo hacen, el tipo de cambio que manejan es ridículo. Los demás optan por rechazar totalmente el peso mexicano. Pareciera que los vecinos de los norteamericanos somos nosotros, pero ellos no son vecinos de nadie. Lo mexicano tiene valor allá solamente si se transforma; si, como los cantantes, hace el crossover; si, como los tacos, se baña de queso amarillo; si, como los mexicanos, se hace pocho.
Es ridículo, mientras te mueres de hambre, darle un billete de cien pesos a la cajera de la franquicia de hamburguesas que está a unos metros de la línea internacional, y que te lo rechace. Allá no te reconocen si no aspiras a ser como ellos, si no te traduces; pero puedes cruzar la garita y, con el mismo billete de cien pesos, comprar tu hamburguesa en la misma franquicia: así ya no importa, estás en tu corral tercermundista y tu dinero será lavado, desinfectado y coloreado de verde para ingresar al país de los sueños. Pero ni quejarse, pues como dice Chente: mientras el público tercermundista continúe aplaudiendo, Estados Unidos nos seguirá cantando.
De paseo por el no tan frecuentado patio trasero de mi casa, observo a mis perros caminar hacia mí; los saludo:
–Hola niños ¿Cómo están? Soy su madre ¿Se acuerdan de mí?
Por eso no tengo hijos.
NAVICULA
Hace días habita en mi casa un árbol “de navidad”.
(de navidad es un decir porque hasta hoy no tiene adornos)
Me siento mal por tener un árbol de navidad en mi sala.
No quisiera tener un árbol de navidad.
Las festividades navideñas me parecen ridículas.
Es estúpido (pero redituable) designar una temporada especial para consumir.
La idea original de la navidad no era consumir.
Era celebrar un nacimiento.
Nacer es la primera cualidad de un consumidor.
Nacer te hace ciudadano.
Ser ciudadano te hace acreedor a una identificación.
La identificación te permite obtener una tarjeta de crédito.
Nacer es un acto indispensable para el consumo.
Por eso en Noruega otorgan subsidios a quien tenga hijos.
Necesitan consumidores.
Rechazar la navidad me hace diferente.
La mayoría no la rechaza.
También hay quienes lo hacen.
Rechazar es fácil.
Evitar es fácil.
Decir no.
Quedar como un desierto a base de negar.
¿Es mejor un bosque a un desierto?
En el bosque existe vida en abundancia.
Pero su suelo es húmedo.
Un desierto nunca podría ser bosque.
La arena.
Observé la navidad desde la vitrina, sin hambre.
La no hambre de un enfermo de cáncer.
Mañana comeré.
El regalo que con hambre de hambre,
descubro ante mis ojos,
me da el mismo placer que un orgasmo fingido.
La navidad es sexo seguro, pagado
y obligatorio.
DERECHOS LINGUISTICOS
Me gustaría existir en un mundo de igualdad entre los vocablos, en el que vivir tuviera la misma relevancia que cualquier otro verbo en infinitivo.
QUE TIPO DE CAMBIO
Es toda una curiosidad para quienes no residen en la frontera, el hecho de que en nuestras carteras se puedan encontrar indistintamente dólares y pesos. Quienes lo han vivido y mudan a otro lugar, lo extrañan. Quienes llegan a la región tienen que “acostumbrarse”; y aquellos que no lo han experimentado tratan de imaginarlo románticamente. Pero quienes vivimos aquí, sabemos que no es nada del otro mundo, que incluso llega a perjudicar nuestra economía cuando traemos solamente dólares y tenemos que pagar algo en la ciudad, pues el tipo de cambio no siempre es favorecedor.
Hace años, y no muchos, los Tijuanenses casi no conocían su propia moneda, pues todo se manejaba en dólares. Con la devaluación de 1984, ésta costumbre fue mermando poco a poco; sin embargo, aún tenemos algunas reminiscencias (negativas) como lo son el cobro de las rentas de inmuebles en dólares, los honorarios de médicos, mecánicos y la venta de autos entre otros. El peso es ya la moneda que circula mayormente en la región, pero los dólares siguen siendo bienvenidos. No sucede lo mismo al otro lado de la frontera.
Son contadísimos los establecimientos que en San Diego (y léase San Ysidro), reciben nuestra moneda, y si lo hacen, el tipo de cambio que manejan es ridículo. Los demás optan por rechazar totalmente el peso mexicano. Pareciera que los vecinos de los norteamericanos somos nosotros, pero ellos no son vecinos de nadie. Lo mexicano tiene valor allá solamente si se transforma; si, como los cantantes, hace el crossover; si, como los tacos, se baña de queso amarillo; si, como los mexicanos, se hace pocho.
Es ridículo, mientras te mueres de hambre, darle un billete de cien pesos a la cajera de la franquicia de hamburguesas que está a unos metros de la línea internacional, y que te lo rechace. Allá no te reconocen si no aspiras a ser como ellos, si no te traduces; pero puedes cruzar la garita y, con el mismo billete de cien pesos, comprar tu hamburguesa en la misma franquicia: así ya no importa, estás en tu corral tercermundista y tu dinero será lavado, desinfectado y coloreado de verde para ingresar al país de los sueños. Pero ni quejarse, pues como dice Chente: mientras el público tercermundista continúe aplaudiendo, Estados Unidos nos seguirá cantando.