martes, noviembre 2

GUIA UTIL PARA EVITAR ENCUENTROS CERCANOS CON CUALQUIER TIPO

No pierdas tu tiempo cuando trates con un escritor. Tan pronto lo conozcas, pregúntale qué tipo de textos escribe. Si es poeta, huye. Ni siquiera te despidas. Los poetas se extinguieron hace más de cien años. Hoy, la palabra poeta es utilizada para nombrar a un neurótico cuya principal característica es la agrafia.

Si escribe narrativa, puedes quedarte; sin embargo, debes hacer una segunda pregunta, ¿escribe cuento o novela? La decisión es tuya, y va a depender de lo que buscas. Aquí va la experiencia de un cuentista.


"Siempre me he concebido como un cuentista. Me parece que los cuentos son como una aventura amorosa intensa y apasionada, mientras que la novela es un largo y difícil matrimonio."
Dan Chaon

De modo que si andas en busca de alguien que no se compromete, un cuentista es tu respuesta.

Para relaciones duraderas, un novelista. Pero que no sea experimental. Esas novelas "de hoy" no llegan ni a las ochenta páginas.

Nota: ya entrados en pláticas, pregúntale cuánto tiempo lleva escribiendo su última novela. Un rango de uno a cuatro años es saludable. Más de cinco, peligroso. De siete en adelante, huye. No es novelista. Es poeta.

sábado, octubre 30

7.-No literalizarás

Si, contrario a lo que se nos recomienda, tomáramos las frases que escuchamos de manera literal, sería mucho más fácil comprender el mensaje que está explícito, pero que ocultamos disculpando a quien lo dice con el habitual: no debemos tomarlo literalmente.

¿Y por qué no? Si el lenguaje se diseñó para transmitir mensajes, y continúa funcionando de la misma manera, simplemente que se nos ha "educado" la capacidad de percepción, de modo que cuando escuchemos algo claro, comprendamos algo distinto a lo que en realidad nos comunican y, por supuesto, nuestro interlocutor también ha sido entrenado de la misma manera, de modo que ya ni el mismo perciba lo que está transmitiendo.

En una charla que impartió un reconocido maestro de la Universidad Estatal de San Diego, aparentemente se manifestaba contra el imperialismo norteamericano y la globalización. Pero el maestro no estaba convencido de lo que decía. Por más que se empeñaba en criticar la conducta de su país natal, era evidente su rechazo a otras culturas, característica inherente al imperialismo. Y no porque lo manifestara en su ponencia, sino en las palabras que elegía para hablar de ello. Un ejemplo muy claro fue:

"Las personas del lugar se opusieron pues, poner un McDonald´s en Oaxaca cambia el CHISTE de ese lugar"

Por supuesto que se le puede atribuir esto a su manejo del español, pero, incluso el hablar mal nuestro idioma se debe a la incomodidad que siente al utilizarlo. Claro que afirmar que Oaxaca es un chiste de lugar es intencional, digamos que inconscientemente intencional. Una parte de él piensa que esos pueblos mexicanos son cómicos y absurdos, y así llama un "chiste" al lugar.

El lo dice, nosotros lo escuchamos, pero nuestra percepción "educada" no indica que no debemos pecibirlo así "tan literalmente", como si las percepciones claras fuesen una falta de respeto por revelar aquello de lo cual se ha establecido un acuerdo tácito para ignorar.

Los niños cuya percepción aún ni ha sido muy atrofiada por el aprendizaje desconciertan por su "crudeza" para expresarse, y porque cometen el error de comprender "literalmente" las cosas. Nuestro cuerpo y nuestro lenguaje son clarísimos, aun cuando tratamos de mentir. Y la percepción de esos mensajes son igualmente claros. El problema es que hemos aprendido tan bien a ignorar todo eso, que nos prestamos al eterno: tú juegas a que me engañas y yo a que te creo, cuando en realidad poseemos todas las herramientas necesarias para entender lo que nos comunican verbal y corporalmente, pero que en muchísimas ocasiones es preferibles ignorar para continuar la fantasía.

La fenomenología nos ayuda a percibir lo que hay, sin adornarlo con interpretaciones. El problema incluso con lo fenomenológico es esa percepción amaestrada, esa que nos hace llamar a la invasión de nuestro país por parte de las potencias mundiales: inversión extranjera. Y sentarnos felices a consumir.

martes, octubre 26

Desde el avión

Después de pasar casi una semana en tierras familiarmente desconocidas, regreso a esta página, la más familiar de mis irrealidades.

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La saturación invariablemente desemboca en creación.

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La repetición es considerada una actividad indeseable por su poder para transformar.

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Recomiendo nunca conocer en persona a alguien a quien se admira.

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Respirar es la prescripción más efectiva en caso de angustia. La menos utilizada. La única gratuita.

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Si matas aquello que no te mata, te hace más fuerte.

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No faltan personas con iniciativa; faltan personas con la capacidad de comprometerse con las implicaciones de su iniciativa o ¿Cuándo has visto torturar a un borrego?

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El peor control es el autocontrol.

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Si nuestra experiencia es destruída, entonces nuestro comportamiento será destructivo.
R.D. Laing



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AVISO DE OCASION

Hace dos días perdí mis lentes. Si alguien los ve, píselos por favor. Necesito descansar de ver la realidad.

jueves, octubre 14


World Wide Waste of time

Gabriel García Márquez cree que si hubiese habido "computador" en el tiempo en que creó Cien años de soledad, sin duda el escribir la novela le hubiera tomado menos tiempo, y no hubiera tenido que pasar junto a su máquina de escribir tantos años de soledad.

Hay un pequeño detalle que el señor García (que raro se ve sin el Márquez), ha olvidado. En ese tiempo el escritor sin duda tardaba muchísimo tiempo en escribir, editar y reescribir sus textos. Pero todo el tiempo invertido en esa tarea fue mínimo, comparado con el que pierde el escritor de hoy. Y por supuesto que no es en la edición de sus textos, si no en otra de las maravillas de la tecnología: el internet.


*

Otras ramas de la literatura fantástica

A nadie extraña que un funcionario público afirme de que la pobreza está siendo erradicada. Tal vez no extraña porque lo que dice es cierto: está siendo erradicada a base de salarios risibles. Bajo esas condiciones se puede erradicar a quien sea. Sin embargo, el funcionario pretende que se entienda que se está combatiendo la pobreza. Y claro que se está combatiendo. El ejemplo más claro fueron las matanzas que se llevaron a cabo en Chiapas. Vaya que se está combatiendo la pobreza. Pero no, el funcionario trata de decir que los pobres tienen más dinero; que viven mejor. Situación curiosa. Siempre que salgo de casa veo la misma escena: los niños de la calle, los vendedores ambulantes, el paisaje desolador de las colonias marginadas. Nada cambia. Y eso lo sabemos. Y nos quejamos ( o escribimos en el blog) . Y no pasa nada. Y es precisamente esto lo que permite que no pase nada. El sermoneo en la comodidad del hogar. Y viene la conferencia de prensa, el cuarto informe de gobierno, la noticia del periódico: "aumenta el Producto Interno Bruto". Y salimos de casa, y lo único que ha cambiado es el precio de la gasolina. Y seguimos ganando $58.00 pesos la hora. Y la tasa de crecimiento esperada es del 4%.

Los noticieros aprenden.

De tanto trabajar con estos mensajes, los noticieros ya han tomado el ejemplo. Ahora también elaboran sus discursos basándose en el doble mensaje. Los dobles mensajes son, en cualquier relación interpersonal, los iniciadores de la esquizofrenia.


No es raro escuchar en un noticiero en televisión frases como: "Observe cómo empuja al candidato, cómo lo obliga a salir de la sala", mientras que en la imagen tan sólo vemos a un hombre que camina junto a otro.

El colmo de esto ha sido: "Vea usted cómo terminó hecha pedazos la camioneta amarilla del delegado", mientras en la pantalla vemos una camioneta totalmente negra. Y los ejemplos continúan. El mensaje es: "Lo que usted ve es esto, ¿me entiende? Nada tiene que ver su percepción.

La técnica es la misma que la que utilizan las madres de los esquizofrénicos: "Anda come, tienes hambre. No, no digas que no; tú tienes hambre ¿me oyes?" El individuo así programado termina desconfiando de lo que piensa y siente, dándole esa facultad a su mamá; o al Estado.

Sin embargo, algo deben haber encontrado los políticos y los noticieros en nosotros. Algo más que la propensión a la esquizofrenia. Tal vez sea la avidez de la evasión. Una realidad insostenible sólo se soporta evadiéndose, ya sea en la esperanza de un futuro mejor, de un presente distinto al que se vive, de un noticiero en el que se centra la atención en la vida de otros (en el que es lo de menos si nos dicen qué ver y qué no). Anteriormente la sociedad se evadía en la literatura fantástica; pero a la literatura la invadió el "realismo". La fantasía está ahora en la política y en los noticieros, y es ahí a donde recurrimos para evitar por un tiempo, la percepción de nuestra realidad .



martes, octubre 12

OFF

La posibilidad de controlar mi realidad es tan sencilla como utilizar el control remoto o navegar en internet. Literalmente.

Cuando mi vida va demasiado apacible, veo las noticias. Entonces reúno la suficiente realidad como para preocuparme, acaparar mi tiempo, comentar. Y cada suceso se convierte en el-mundo-en-el-que-vivo. Aunque tal vez sería mejor el término el-mundo-en-el-que-pienso-que-vivo.

En otras ocasiones, cuando un cúmulo de actividades llena mi horario, mi realidad se convierte en el jabón con el que me baño, el recibo de la luz, las personas con las que convivo, mi dolor de espalda. Incluso el libro que leo. Minucias que nada se comparan con la campaña electoral en Estados Unidos, las invasiones del PRD, la guerra de Irak o el asteroide Tautatis. Minucias que no puedo desaparecer con el control remoto o apagando la computadora.

Disfruto mucho de poder silenciar la realidad (marca registrada) y quedarme solo con ésta. La de la Tijuana que percibo sin que nadie me la cuente, la de la noche silente con avioneta en el cielo; que me permite escuchar ninguna voz, ninguna opinión. Tan sólo esta deliciosa, salvaje, no tecnológica, tal vez cruda y magnífica fantasía; pero antes que todo, mía.


viernes, octubre 8

°

¿Para qué preocuparse por lo que se va a escribir, si existe la escritura?

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Hábitos alimenticios: la narrativa empacha

Los elotes son mi alimento favorito porque cada vez que los muerdo, voy al grano. Por lo contrario la narrativa, cada vez que la consumo, me obliga a leer treinta páginas para encontrar una buena idea.

El valor nutricional de quinientas cincuenta páginas de Cortázar es el mismo que el de cinco páginas de Deleuze. Escribir narrativa significa poseer muy pocas ideas y mucho ingenio para saber como tejerlas entre diálogo interior, acciones irrelevantes, misterios sin resolver, párrafos absurdos y despliegues de fanfarronería. Es un buen ejercicio mental cuando se consumen textos con demasiadas ideas. Así se vacían poco a poco, a manera de capítulos.

Disfruto bastante escribir, pero entre lo que escribo, tengo el mal hábito de también escribir narrativa.

Un buen libro de filosofía o de psicología es un viaje a lo desconocido de lo cognoscible. Una excavación casi erótica de la realidad. Pero un libro de narrativa va demasiado por lo conocido y, cuando intenta hacia lo desconocido, lo vuelve irreconocible.

Algo bello de vivir en una sociedad capitalista es la posibilidad del intercambio. No se está obligado a consumir lo que se produce. Así, puedo producir páginas y más páginas de narrativa con toda la confianza de que, al final de mi jornada, podré leer teoría.

martes, octubre 5

No estás Zoloft

Si el mundo te parece un lugar nefasto para vivir. Si crees que existe un complot diseñado para alejarte de tus seres queridos y acercarte al trabajo. Si piensas que las personas con las que te relacionas son falsas y solamente desean algo de ti. Si tienes miedo de salir de tu casa para no encontrarte con un cobrador. Si te cansas de gastar todo tu sueldo en ir al cine, tomar y comer en restaurantes y comprar ropa. Si ves las noticias o tus emails y decides dejar de usar pasta de dientes, champú, tinta para la impresora, aceite vegetal o azúcar, porque son un peligro aún mayor que el asteroide que probablemente aniquilará la tierra. Si decides mejor quedarte a leer cuando vienen a la ciudad los Rolling Stones. Padeces una terrible enfermedad.

Social Anxiety Disorder.

No traduciré el término para evitar que una pavada de ese tipo contamine al español.

Me quedé atónita cuando, en un canal norteamericano vi la caricatura de unas pequeñas bolas blancas con ojos. Una de ellas se sonrojaba al estar junto a las demás y se retiraba a un rincón. Esto, por supuesto, era una enfermedad; y para ello, anunciaban la cura perfecta: Zoloft. Un medicamento diseñado para sanar tan tremendo mal. Un medicamento que no transformará tu realidad, pero permitirá la percibas transformada.

Pastillas para dormir. Pastillas para adelgazar. Pastillas para defecar. Pastillas para coger.

Un cuerpo anquilosado.

Jamás se atribuirán las consecuencias del estilo de vida predominante en los países industrializados a su causa real. Si te golpeo y sangras, debes padecer hemofilia, pues no hay razón para que suceda eso; anda, toma este medicamento. Lo terrible no es que se les llamen enfermedades, ni que se elaboren medicamentos para “combatirlas”. Lo terrible es que haya quien se lo crea y las consuma. La razón para ello es el pecado original de nuestro tiempo: la comodidad. Como es más fácil utilizar las escaleras eléctricas o el elevador, los uso. Ya después tomaré medicamento para las consecuencias de una vida sedentaria.

Zoloft parece una creación Orwelliana. O, a lo Baudrillard, una nueva manera de simulación de la realidad. También la solución al grito de “quítenme esta soledad” de Juan Gabriel. O cualquier otra mofa o sesuda conclusión. Pero ya está físicamente disponible en las farmacias norteamericanas, y tal vez ya en algunas mexicanas. Peor aún, tal vez el empleado falsamente sonriente del Blockbuster, ese de la cara extraña y las palabras mecánicas. El que no pudo responder a nuestra pregunta hasta que se cercioró en la computadora, sea uno de los “felices” clientes que ya disfruta Zoloft de la vida.

Un ciudadano del mundo.

lunes, septiembre 27

La primera y última impresión

Imaginé sus historias mientras las veía, ¿cómo habían llegado ahí? No tenía más datos sobre ellas (y ellos) que los que iba -también imaginando- el guía. Era posible, tomando en cuenta su posible edad, la extraña estructura de su cuerpo, las vestimentas con las que eran expuestas (pues seguramente tampoco eran las originales), elaborar un perfil completo, una personalidad ficticia de una osamenta cubierta de restos de piel café oscuro. O de lo que fue una persona.

Sin embargo, era preferible adivinar su presente. Lo histórico era demasiado fácil. El presente, el estado actual de la conciencia de quien permanecía dentro de un cubo de cristal, era una tarea más interesante. Sobre todo si para elaborar esta conjetura, se partía de su último gesto.

Caras con un explícito aullido permanente. Rostros que mostraban el más nauseabundo de los horrores. Para morir así, debióse haber visto algo terrible en el preciso momento de cesar la vida. Quien desee preguntarse por el más allá, que vea las caras de esas momias. Tal vez para estas fechas ya se acostumbraron a vivir en ese sórdido lugar. Tal vez, la muerte tan sólo es un mal chiste.

Si pudiésemos petrificar el rostro de un recién nacido, justo cuando sale del vientre y observa el mundo, sería idéntico al de estos despojos de lo que fue un humano. El grito de horror más grande se da al observar este mundo, ningún otro, ningún más allá. Esta única de las realidades. Y aparentemente, la peor.

El gesto de horror de las momias permite asegurarse de que, después de haber pasado por este mundo, no existe ningún paraíso. Ningún infierno. Sólo la broma divina. Solamente el Nietzscheano eterno retorno de lo mismo.

domingo, septiembre 26

Reflexiones matinales contra el sueño

Por la mañana cuando sola, y con el rostro cubierto de células muertas, me doy cuenta de que llevo seis o nueve horas de suspender mi existencia desde la perspectiva de la producción, siento una especie de escozor prematuro de la muerte. Y no hay razón cotidiana que me convenza de que el sueño no llegará a ser abolido.

jueves, septiembre 23

Metro mental

Tenía seis años cuando, después de escuchar durante horas enteras a mi abuelo hablar acerca de poetas y judíos, comencé a tomar el gusto por esas extrañas palabras ordenadas con cierto ritmo. Mi padre, feliz de que yo siguiese los pasos poéticos de mi abuelo que él no siguió, comenzó a llenar mi librero. Fué así como inicié mi lectura de López Velarde, Juan de Dios Peza, Antonio Plaza, Rubén Darío, Guillermo Aguirre y Fierro, Amado Nervo, Gustavo Adolfo Becquer, García Lorca, Manuel Gutiérrez Nájera.

Debí haber jugado más con las muñecas.

La mayoría de esos poemas tratan del desencanto, algo no recomendable en la infancia. Sin embargo, eso no fue lo peor que pudo pasarme al leer esos autores a tan temprana edad: en esa época uno desarrolla su lenguaje.

Desgraciadamente aprendí a pensar en endecasílabos.

Ese ritmo me provocó más problemas que el triángulo edípico. Hoy, basta que alguien me sugiera un tema para que yo, sin chistar, comience a desarrollarlo mentalmente en frases de once sílabas. Ya no se diga cuando intento escribir.

Así que por favor, futuros padres de familia, maestros y similares; si ven en sus hijos cualquier inclinación poética, denle a César Vallejo, a Huidobro, a Kozer. Vaya, incluso algo de Villaurrutia. De tal modo que a sus treinta años, no piensen como yo. O como Gutiérrez Nájera:

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona;
cuando la vida dice aún: soy tuya,
aunque sepamos bien que nos traiciona.


martes, septiembre 21

Y volver, volver, volver… a lo mismo

Esas canciones que tanto disfrutamos, que nos llegan hasta el alma, debemos agradecerlas a eso por cual nos identificamos tanto con ellas. Eso que nos invita a escucharlas una y otra y otra vez más, hasta que sangra la herida.

Es ese ingrediente que no puede faltar para que funcione una canción: la neurosis.

Aquí algunos ejemplos y su correspondiente traducción:

Por tu maldito amor, hoy quiero reventarme hasta las venas…
Chantaje de suicidio. Culpar al otro por la incapacidad de enfrentar la propia vida.

Vida, devuélveme mis fantasías…
Relación que terminó porque una de las partes, lejos de establecer contacto con su respectiva pareja, lo hacía con una imagen idealizada de la misma.

La de la mochila azul, la de ojitos dormilones, me dejó gran inquietud y bajas calificaciones…
Culpar al otro de los fracasos propios. Búsqueda de justificaciones para permanecer irresponsable.

No me vuelvo a enamorar, totalmente para qué…
Amenaza. Chantaje. Generalización, “todos son iguales”. Visión pesimista del futuro.

Aquí tienes las llaves de mi alma…
Pedir al otro que se haga responsable de la propia vida para posteriormente culparlo de nuestros males.

Mío, ese hombre es mío, con otra pero mío, mío, mío…
Negación de la realidad. Deseos insatisfechos de control.

Amiga tú, la misma de ayer, la incondicional, la que no espera nada…
Incapacidad de observar la manipulación del otro que ha adoptado una actitud de víctima. Idealización absurda de una mujer para evitar el compromiso.

Hasta ahí la traducción. Debo que ir a subirle al radio.

lunes, septiembre 20

La poesía en el Cemanáhuac

En el mundo Náhuatl, la poesía era la unión del hombre vivo con la divinidad. Al llegar la muerte, la poesía era lo único que permanecía del hombre en la tierra. Así, la poesía que unía lo humano con lo divino no deseaba participar de la muerte; podía comunicarse con el otro mundo, pero nunca ir allá. La poesía se queda con el hombre. Habla con los dioses, pero ama a los hombres. La muerte no tiene dominio sobre ella. Todo puede morir, menos la palabra.

“En un principio, era la palabra”, dice el cristianismo. De ese modo arrebata la palabra del hombre para transformarla en la palabra de Dios. “Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” reza el evangelio. Con el nuevo testamento la palabra se reconcilia con el hombre, pero continúa descendiendo de lo alto. Para los nahuas, sin embargo, la palabra se queda como la aliada del hombre contra la divinidad, pues ¿quién nos va a defender si no es la palabra?

La poesía no es el lenguaje de los dioses. Es el escudo contra su ira. Nos comunica con ellos para protegernos, pero permanece en nosotros. Permanece en nosotros para trascender la muerte, ¿de qué nos sirve ser inmortales en un más allá, lejos de lo humano? Si la aspiración es trascender, la trascendencia debe darse entre lo que somos, no en la esperanza de lo que seremos. Ahí donde la sabiduría se acumula a través de los años, no donde ésta desaparece volviéndose incognoscible.

Lo que las religiones prometen como “la otra vida”, es la trascendencia. El Paraíso, el Reino de los cielos, el Nirvana, Mictlán, la Región del sueño son los sitios donde el hombre no muere; son por lo tanto, tan sólo otros nombres para la Poesía.


¡Con este canto es la marcha
a la región del misterio!
eres festejado,
divinas palabras hiciste
¡pero has muerto…!


Canto a la memoria de Itzcóatl,Cantares mexicanos

viernes, septiembre 17

Mexi-Can

El pasado 27 de junio miles de mexicanos, hartos de la violencia, se reunieron en el zócalo del Distrito Federal para exigirle y gritarle al presidente Fox que tomara acciones enérgicas contra esa situación que los mantiene temerosos y cautivos. Pasaron menos de tres meses cuando, sin haber logrado respuestas acordes a sus demandas, los mismos mexicanos, en el mismo lugar, se volvieron a reunir con el presidente; esta vez fue también para gritar, pero con el mejor de los humores, celebrando la gran fiesta "La Independencia".

Moraleja: El mexicano es el mejor amigo del hombre.

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Feliz Cumpleaños, Señor Dictador

La tradición de "dar el grito" como conmemoración de la independencia de México fue instituída por Porfirio Diaz.

Casualmente, el 15 de septiembre era el día de su cumpleaños.

domingo, septiembre 12

A la medida

La ambición colectiva. Expansión sin límite. El crecimiento canceroso hacia la muerte. Dejar hacer, dejar pasar se ha convertido en permisividad absurda. La prueba más cercana es la talla de mi pantalón.

Explorando el clóset de mi madre, encontré algunas piezas de ropa que me llamaron la atención. Eran obviamente prendas fabricadas hace más de treinta años. Dudé en probármelas, pues eran dos tallas más arriba de la que uso. Observándolas bien, me di cuenta de que su tamaño no distaba mucho del de mi ropa actual. Me las probé. Me quedaron perfectas.

Con curiosidad, indagué en tiendas de segunda. El mismo resultado.

Las tallas se han expandido al ritmo de los cuerpos. Las medidas, límites para el volumen físico, se han ido “adecuando a las necesidades”. Si yo hubiese tenido treinta años en 1970 y el mismo cuerpo, usaría talla diez. En el 2004 soy talla seis. No tengo por qué preocuparme de llegar a ser una anciana obesa. Para cuando tenga 60, seguramente continuaré usando la misma talla, aunque pese veinte kilos más.

Es lógico que las medidas pequeñas vendan más. El autoengaño colectivo funciona. Pero el autoengaño tiene límites aunque aparente lo contrario. Los problemas de salud relativos a la obesidad se incrementan, pero las tallas se expanden. Las tallas se expanden al tiempo que la imagen de la mujer ideal se reduce a una pura estructura ósea con pechos enormes. Los extremos del cuerpo son los extremos en el plano social, pues lo micro se representa en lo macro y viceversa. El grado de tolerancia hacia cualquier tipo de destrucción se incrementa como las tallas de los pantalones, al tiempo que el discurso de la hermandad de la globalización se contradice.

Sería insoportable, por supuesto, enfrentarnos a la realidad. Vestir la talla que nos corresponde. Darnos cuenta de que la realidad televisiva y virtual es tan sólo una realidad que se ha adecuado a nuestro peso, al que es preferible ignorar con imágenes mentales para no salir a la calles y enfrentarnos con el real cuerpo del otro. El tangible otro que nos define y, por lo tanto, nos destroza.


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a.B.L y d.B.L

Con frecuencia soy ingrata y malagradecida. Olvido las fechas significativas y los cumpleaños, justo cuando llegan, después de haber estado pensando en ellos durante meses. Enfrentar la realidad nunca ha sido algo que me caracterice.

Ayer debí mostrar mi gratitud a una persona que me permitió, con sus acciones, darme cuenta de lo perfecto de mi vida y, por ende, echarla a perder. No soy más feliz gracias a eso. El hacer lo que quiero incluso me da menores retribuciones que el hacer lo que debo. Pero hubo algo ese 11 de septiembre que me cuestionó, ¿podrías morir hoy, satisfecha?

Y respondí que no.

A partir de ese día comencé una búsqueda frenética de todo lo que me satisficiera. Me convertí en la niña que, después de pasar años con la nariz pegada a la vitrina de pasteles, le permiten adentrarse en ella y hartarse. Pero, siguiendo el pensamiento de Blake de que nadie sabe cuánto es suficiente hasta que ha sabido cuánto es más que suficiente, establecí mis límites.

Bin Laden nunca sabrá lo que significa para mí.

Caí. Fui lanzada al abismo junto con las cientos de personas que se lanzaron del World Trade Center. Incluso morí.

Hoy soy tan joven que aún poseo el asombro infantil. Nací hace tres años. Este renacimiento aún me resulta extraño en ocasiones. Y mi boca tiembla todavía cuando, a la pregunta que me hice el 11 de septiembre del 2001, respondo:

Sí.

Entonces, la misma voz murmura:

¿Y a mí qué?



sábado, septiembre 4

DIA DE LA INDEPENDENCIA

"Existe en campo invisible que mantiene unida toda la realidad, un campo que posee la propiedad de saber lo que está pasando en cualquier parte en un momento determinado".

David Bohm, Campo de la energía inteligente


No hay mejor manera de mantener una utopía que nombrándola. Una vez que la palabra ha sido creada, miles de voces agradecen. Al fin han encontrado una palabra adecuada. O una escondite.

Existen grados de dependencia. Se puede ser más o menos dependiente de la madre, del dinero, de la sociedad. Todo cuanto existe está ligado. Me puedo engañar diciendo que no tengo nada que ver con, que aquello es totalmente ajeno a, que lo que escribo es algo totalmente independiente. Que soy independiente.

Independiente es una palabra construída para eliminar los posibles vínculos con lo que estoy obviamente vinculado. La independencia es tan absurda como los resultados actuales de la lucha de México en 1810. Cierto es que los grados de dependencia convierten en sana o en patológica la relación con alguien o con algo. Grados de dependencia sanos son aquellos en que se acepta la relación del uno con el todo.

Las frases mismas establecen las relaciones. Decir que este texto es totalmente ajeno a la literatura húngara obviamente lo liga con ésta. Afirmar que no dependo de alguien me liga a ese alguien del que no dependo, y al que necesito para afirmar que no dependo de él.

Dependo de lo que no conozco, de quien no me conoce, de lo que existe. La dependencia es la mera interrelación; pero cuando socialmente las interrelaciones se dificultan cada vez más, se facilita más el halagar esa discapacidad que el enfrentarla. Y para no calificar a la discapacidad como negativa, se le califica con una palabra utópica que es consumida por la fantasía social. Se le califica como independencia.

La independencia es un escudo de dolor. Es el escudo de quien depende tanto que desgasta su vida en demostrar lo contrario, recorriendo un camino paralelo.

domingo, agosto 29

Los libros, esos cadáveres


La escritura es como el arma que nunca he conocido: de dos filos. Aleja del mundo tanto como acerca. Permite encontrar en la misma medida que logra perder. Angustia y satisface. Promete guirnaldas y cercena la capacidad de contemplarlas. La escritura no puede garantizar mayor satisfacción que la que se tiene al momento de realizarla; porque es una acción en presente, porque no hay un antes ni un después que pueda también llamarse escribir.


*


Sabiduría de TV azteca:

“Querer vivir en el pasado es como intentar el conducir un auto mirando exclusivamente por el espejo retrovisor.”


Not bad.



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Hay sitios que se sostienen únicamente a base de huecos.

viernes, agosto 27

Lo que el dinero Sí puede comprar

Este mensaje va dirigido a quien sacrifica su vida por los demás. A los trabajadores responsables, a las esposas abnegadas, a los amigos incondicionales, a las madres modelo. Al estudiante ejemplar, al empleado del mes, al vendedor estrella. Al lameculos, al acomedido, al que sufre como si la desgracia fuera propia. A los genios desconocidos, a los talentos no descubiertos, a los que a diario se parten el lomo para que otro sea feliz:
Han abierto un nuevo local sobre el boulevard Agua Caliente. Se llama BB y tiene ofertas por inaguración. Los hacen sobre pedido. Tienen textos prefabricados o, si se prefiere y la circunstancia lo amerita, brindan la posibilidad de elaborar el propio. Venden reconocimientos, del tamaño y precio que se requiera para satisfacer esa apremiante necesidad de la pirámide de Maslow.

miércoles, agosto 25

Confort educativo

La Universidad Metropolitana de Agua Caliente es una verdadera pionera de la educación. Instalada en una ciudad cuya población aumenta vertiginosamente, está decidida a hacerse de un lugar en el mercado. Para tal efecto, colocar aire acondicionado en los salones es una inversión inteligente.

La proliferación de instituciones educativas en Tijuana lleva a éstas a tomar cada vez medios más agresivos para “reclutar” alumnos. Hasta hace pocos años, la única publicidad que requerían las escuelas era la recomendación de los alumnos y padres de familia. Esto se ganaba a través de la calidad educativa. Pero, probablemente debido al relajamiento de la SEP que, no pudiendo cubrir con escuelas públicas la cada vez más creciente demanda, ha permitido la creación de instituciones educativas “patito” al mismo ritmo que el de los mini-mercados.

El peridódico ZETA del 13 al 19 de agosto tiene en su portada una imagen del alcalde de Tijuana, Jesús Gonzáles Reyes en la que, junto a coloridos números e imágenes de niños, muestra una cita: “Abriré un kínder”. Por supuesto que tal portada es una ridiculización de las intenciones del alcalde que, como cientos de tijuanenses a quienes se les termina la “chamba”, abren una escuela. ¿Importa si tienen conocimientos de pedagogía? ¿Si terminaron siquiera una carrera? ¿Si poseen espíritu docente? Por supuesto que no. Sucede que consiguieron un changarrito, una casa grande, algún préstamo y “lo que está pegando ahorita son las escuelas”.

Pero la ley de la oferta y la demanda es clara. Tantas escuelas están provocando el cierre de otras que tenían años en funcionamiento; su demanda ha descendido hasta hacer incosteable el continuar funcionando. Por otro lado, la producción en masa genera productos de dudosa calidad. Tijuana será pronto la ciudad peor educada del páís. Decenas de universidades “express” lo aseguran.

El spot radiofónico de la Universidad Metropolitana de Agua Caliente pudiera entenderse como una parodia de lo que sucede con las instituciones educativas de la región. Desgraciadamente no lo es. Escuchar “oye, que bien, los salones tienen aire acondicionado” en la voz de una supuesta alumna dirigiéndose a otra, seguido de la voz que anuncia y promete “alberca, aguas termales...todo un confort educativo”, son frases que se pretenden “serias” y tienen toda la intención de hacerse de clientes (alumnos, perdón). Jamás se menciona el nivel de calidad educativo, ni siquiera como mero gancho.

¿Que horror? ¿A qué hemos llegado? ¡En mis tiempos no era así!

El que suceda esto con las escuelas no es para espantarse. ES LA REALIDAD, y como tal, válida. Se ha sustituído la educación por la información. La eliminación de las escuelas como instrumento educativo es tan sólo un epifenómeno.

martes, agosto 24

La cadena alimenticia

Nuestras ciudades son nuestras fábricas de animales; las familias, escuelas, iglesias son los rastros para nuestros hijos; los colegios y otros lugares son las cocinas. Cuando somos adultos, en el matrimonio y en los negocios, nos comemos el producto.

Las políticas de la familia, RD Laing

sábado, agosto 21

Aguante olímpico

México se ha destacado siempre en las olimpiadas por su participación en caminata. Las dinámicas del país se representan desde la alimentación hasta el desempeño olímpico. La caminata es un deporte de resistencia. Si algo sabe hacer el mexicano, es aguantar. Aguantar a los españoles, a los gringos, al PRI, a la iglesia, a los machos. Pero el aguante del mexicano no es a costa de sí mismo; es a costa de su patrón.

Al mexicano le gusta llegar, pero llega despacito. Si le pagan por obra terminada, tardará trescientas caguamas más del tiempo previsto, pero terminará. La caminata se ajusta muy bien a su ritmo de vida. Lento pero seguro. El mexicano, lo sabemos, es un hacker por tradición. Si no existe, lo inventa; si existe, se lo roba. Aquí en México, las estrategias para controlar a los empleados aplicadas en otros países encuentran la horma de su zapato. El mexicano aguanta porque chupa de a poquito, como las chinches. En caminata, también somos uno de los paises que más amonestaciones recibimos. Tan pronto se voltea el patrón, corremos o flotamos. Tan pronto voltea, caminamos. Estamos plenamente conscientes de que quien no transa, no avanza. No logramos la medalla de oro pero nos hacemos notar. No somos país de primer mundo, pero nos codeamos con ellos.


Ana Guevara es una anomalía. Destaca en competencias de velocidad. Esta corredora norteña parece haber olvidado el sentido de la palabra pachorras. Cada vez que gana, el país entra en crisis. Definitivamente, esta chica debe ser un producto de la globalización.

viernes, agosto 20

Eating this orders

Bullshit people entra al restaurante. Bullshit people come. Yo como lo que bullshit people come. Me gusta estar así, por eso como. Si mi vida fuese realmente insoportable, dejaría de comer.

Como.

Respiro sobre un lodo de puré de papas condimentado.Esta vez no hay nadie que me critique por comer esto. Por comer lo que detesto. No tiene caso decirle a la mesera que pedí sopa de pollo y no de papa. No tiene caso.

Regreso a Sartre. Acompaña mi puré de papa diciendo que tengo la posibilidad de elegir. Una idea más burguesa que el inconsciente de Freud. El esclavo puede ser libre, en su mente, por supuesto. Bullshit people. La pobreza es un estado mental. Oh, los ricos también lloran. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de los cielos. Bullshit people believe that.

Relleno mi estómago de carne descongelada. Carne molida de vaca alimentada con hormonas. El lugar es helado. Tiemblo. No tiene caso quejarse. Nada va cambiar. No voy a decirle a la mesera obesa que me escucha balbucear que todo está bien, que en realidad la comida es una porquería. No tiene caso.

Hace media hora, la empleada de la oficina de correos de Chula Vista me robó veinte dólares. Veinte bullshit dólares. Les hice saber que no me iría hasta que me los regresaran. Era casi hora de cerrar. El agente de seguridad me presionó para que saliera por la buenas. Linda prometió hablar mañana a mi casa para decirme si le habían sobrado mis veinte dólares en su corte de caja. Seguramente a esta hora ya compró una canasta de pollo empanizado con mi dinero para toda su white trash family. Bullshit people come a costa de mis cuatro horas de trabajo. Tienes razón, Sartre, no tiene caso quejarse. Elijo ser bullshitmente feliz.

Me desplomo en este asiento verde de restaurante psiquiátrico de mierdalimentación. Pienso en que estaría mejor drogada sobre un charco de orines en el centro de Tijuana. Pero tienes razón Sartre, si lo hubiera preferido, ahí estuviera. Elijo estar entre bullshit people. Bullshit people makes me feel the way I love. No voy a abandonar este sitio.

No tiene caso.

miércoles, agosto 18

La araña, la mosca, la mosca, la araña; la araña, la mosca, la mosca, la araña; la araña, la mosca, la mosca, la araña; la araña...

El concepto de locura, como la mayoría de los conceptos, ha evolucionado a través del tiempo. Pasó de ser incluso un estado deseable por motivos místicos, a indeseable por los mismos motivos (posesión diabólica). Posteriormente, varios estudiosos de la mente se dedicaron a clasificarla, indagar sus rasgos y características; hurgar tanto en el tema que se determinó que todos la padecemos en un mayor o menor grado.

De la idea de la masificación de las neurosis, surgen autores investigan la inteligibilidad de los pensamientos y comportamientos (R.D. Laing) de los psicóticos. Sus teorías se malinterpretan y se cree que si es posible comprender a un esquizofrénico, significa que lo que expresa es coherente. Incluso hay autores que afirman que los locos son los que piensan que existen los locos (Thomas Szasz). El gusto por el lenguaje esquizo se populariza. Ahora incluso los “morning shows” de las principales cadenas televisivas de nuestro país entretienen con personajes de este tipo.

Freud creía en la alotropia como una señal de sanidad. Pero las teorías de Freud llegaron a los norteamericanos. A pesar de Freud, el psicoanálisis se convirtió en una teoría de la autotropia (adaptación del individuo a la sociedad, situación que Freud consideraba un síntoma neurótico) La psicoterapia en occidente se transformó en una fábrica de neuróticos (incluso piscóticos) que, unida a las condiciones políticas esquizofrenizantes (el doble mensaje del Estado: la discrepancia entre el discurso político y la realidad social) y a una mercadotecnia cada vez más conductista, convirtió al neurótico en el ciudadano promedio. Un arrangement (adaptación) se ha vuelto inminente.

Sucedió primero con la obesidad. El consumo produjo ciudadanos obesos en su mayoría y, como es más fácil la adaptación que la revolución, se elaboró toda una campaña para aceptar a los que de todos modos morirían pronto de un ataque cardiaco. Y no son “gordos”; son “big people”. Incluso se les crearon sus propios concursos de belleza y sus tiendas de ropa “cool”. Por supuesto que esto sucedió a nivel discurso. La discriminación contra la gente obesa y la presión por un cuerpo perfecto están en su apogeo. Y situaciones como éstas y como las mencionadas anteriormente han provocado que se “acepte” al neurótico como un ser “normal”. La “apertura”, la “tolerancia” permiten que la excentricidad no se considere anomalía. Incluso están de moda “los alternativos” (y entre éstos los creadores de “arte”).

El grado de aceptación se “abre”.

Al tiempo que la discriminación se recrudece. Que la intolerancia se intensifica. Al tiempo que a una sociedad “renovada” se le regresa a las antiguas formas de gobierno represivo (con referencia a los triunfos electorales en Tijuana y Oaxaca), los dobles mensajes aumentan la esquizofrenia. Pero no hay problema: son nuestros hijos, los aceptaremos.

La historia es cíclica. En estos tiempos regresamos al punto de inicio, al estado virgen de información en el que consideraremos de nuevo a la locura como un estado místico deseable. Aunque esta vez lo hayan producido otras divinidades: Hollywood, Bush, Televisa y Coca-cola.

sábado, agosto 14

PIRATERÍA DE FIN DE SEMANA


“No recuerdo haber dejado nunca pendiente algo por el hecho de escribir. No concibo a nadie negándose a realizar alguna tarea mundana —por más banal que fuera— porque deba redactar un texto”

Underwood Portátil, Modelo 1915, Mario Bellatin

°

“Hola, te presento a Karla, mi futura ex”

El ciego, Woody Allen


°

“Nos preocupa tanto el que dirán, que se nos olvida lo que queremos decir”.

“Dios los hace y ellos se deshacen cuando se juntan”.

“Quien llega a la fama se convierte en un chicle. Apenas acaba su sabor, se le escupe”.

Maestros de preparatoria, junta mensual


°

"¿Quieres echar a perder a una gran poeta? ponla a leer a López Velarde en su infancia".

Arrepentimientos tardíos, Mayra Luna

viernes, agosto 13

Daños colaterales del Best-Seller

No hay ejercicio más deleitoso que husmear en el éxito de los demás para demostrar por qué razones han obtenido tan inmerecidos logros. La envidia, fuente de la vida.

Los objetivos personales son tan distintos como los pensamientos, y juzgar la obra del otro con base en criterios propios o tradicionales es el estamento de la Inquisición. Creo vivir en el siglo XXI.

Héctor Abad Faciolince, ganador del "Premio de Narrativa Innovadora" convocado por la Casa de América y la editorial Lengua de Trapo en España, ha publicado en www.elmalpensante.com un sesudo análisis de la obra de Paulo Coelho. El problema es que intenta aplicar a éste los criterios necesarios para juzgar la obra de Pavic.

“Traducido a 56 idiomas, publicado en 150 países, con más de 54 millones de libros vendidos, a Paulo Coelho hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales. Pero también existen muchísimos libros tan malos como los de Coelho que no tienen ningún éxito y, al contrario, hay unos cuantos libros excelentes y literariamente impecables que se venden por millones.”

“...hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales.” Posiblemente éste no sea el objetivo de Abad al construir su obra, posiblemente sí y no lo ha conseguido pero, ¿cómo sabe él que no es el de Coelho? No sólo La Literatura tiene cabida en el mundo impreso. Todo lo que sea objeto de interés del público estará ahí. A nadie debe de “protegérsele” de la “mala” literatura. Cada persona es responsable de lo que lee.

“Me he impuesto el ejercicio de leerlos para tratar de descubrir en qué estrategias temáticas y narrativas podría residir su extraordinario éxito editorial.” Por supuesto, las técnicas “descubiertas” por Abad son detestables: “Sus técnicas para ir tejiendo la trama son tan elementales que me recordaron de inmediato el estudio clásico sobre las formas canónicas del cuento infantil”.

Esos horrorosos cuentos infantiles que generan millones de dólares. (No mencionemos aquí a J.K. Rowling, autora de Harry Potter, quien pasó de madre soltera anónima a fenómeno global). Pareciera que para el autor, solamente el camino que él ha elegido es el legítimo. Los demás son ursupadores. Deben ser derrocados.

“No voy a decir que Coelho leyó a Propp, estudió cuáles son las
"funciones" más elementales del relato tradicional descubiertas por el ruso, y con esta receta se dedicó a escribir el oro en polvo de sus novelas. Eso sería muy sofisticado.” Que quiere decir: eso solamente podría hacerlo alguien tan genial como yo. Maldito pelele millonario.

“El rico y soltero que en la última página se aparece con un ramo de
rosas y se lleva a la muchacha a conocer París es una situación tan
perfectamente cursi que, por kitsch, creo que ni Corín Tellado se atrevería a ponerla en una fotonovela. Me parece ver la escena: el multimillonario que ha vendido 54 millones de ejemplares con tantas revelaciones de su estro poético, le muestra a una muchacha el objeto mágico (y fálico) con que la va a conquistar.” Ah, al fin muestra los motivos ocultos de su envidia.Gracias Freud.Tanta graforrea para caer en motivaciones tan básicas.

El autor de la crítica demuestra con el comentario anterior lo ocioso de aplicar criterios “específicos” y elitistas. Una obra funciona o no. Un varón, independientemente de si es académico, aguador, gerente, erudito, cantinero o escritor, puede optar por una de dos opciones. Envidiar el poder (falo diría Freud) de otro varón. O no.

lunes, agosto 2



UN DIA SIN MEXICANOS

Los Arau siempre superan nuestras peores expectativas. Eso pensé mientras pagaba un boleto de nueve dólares (cien pesos) en los cines de Palm Promenade para entrar a soportar una película que de antemano esperaba que fuese mala. Lo sé, mala es un halago. Incluso me siento avergonzada de efectuar esta reseña. Dialogar con una cinta con esas características no es imposible. Es insultante.

Un domingo a las nueve de la noche, Spiderman II, Fahrenheit 9/11, El día después de mañana y los Inmigrantes Indocumentados divierten igual.

Un día sin mexicanos (A day without a mexican; www.adaywithoutamexican.com) de Sergio Arau no pasa inadvertida: lo explotado en su cinta son los inmigrantes mexicanos explotados en California. Saber qué discurso se lanza acerca de ese tema en un cinema californiano, en el que la jurisdicción es del gobernador Schwarzenegger y el soundrack de la sala contigua de Jennifer López, sólo interesó a unas cuantas parejas que ya no alcanzaron boleto para Shrek II, media docena de chicanos resentidos y a una enajenada como yo, a quien de paso le preocupa qué tipo de producciones solventa Televisa, Videocine y Cinépolis.

Probablemente Arau, cuando se vio en la necesidad de bautizar el género de su cinta, adquirió uno de esos ejemplares que consultan las madres expectantes para nombrar a sus hijos. El resultado fue un término muy ingenioso: mockumentary, una palabra construída de mock (burla) y documentary (documental).

Procedimientos laboriosos y rebuscados neologismos son los que inventamos cuando olvidamos un término tan obvio como parodia.

La película intenta emular a los documentales de Michael Moore, en los que se entreveran temas políticos con situaciones chuscas; sin embargo Un día sin mexicanos no va más allá de la mera sangronada.
Afortunadamente, la sala de cine estaba casi vacía. Así que creo que nadie me observó tomar notas. La cinta comienza cuando una norteamericana joven y guapa pierde misteriosamente a su “Latin Lover” (Eduardo Palomo). Es en esa escena donde surgen los primeros dos estereotipos: la gringa boba y el Salvaje Sexy. Y los estereotipos no cesan durante toda la cinta. Pareciera que Arau basó su “docuburlal” en las caricaturas de Speedy González, la película The Three amigos (en la que, por cierto, actúa su padre Alfonso Arau) y en Los gringos también lloran.

La intención aparente de Sergio Arau es buena: mostrar la importancia negada a cientos de miles de trabajadores indocumentados que residen en California, utilizando el refrán: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”. Inicialmente, el director extendió el refrán a un cortometraje y, en Un día sin mexicanos, lo estiró aún más hasta convertirlo en una fresa agigantada artificialmente: hueca e insípida.

Siguiendo la idea del refrán, en la película desaparecen todos los mexicanos del estado de California.

¿Dónde hacen falta esos millones de desaparecidos?

En la pizca de tomates y chiles transgénicos; como albañiles baratos, súper sirvientas, cocineros jarochos de comida china, griega o tailandesa y burrito makers. Por supuesto que se equilibra la situación haciendo desaparecer también al gobernador del estado y a un miembro de su gabinete, de quien nunca se hubiera sospechado que fuese mexicano, pues al parecer, era “latino de clóset”. Sin embargo, Arau polariza; jamás representa a los miles de mexicanos que se desempeñan en todos los niveles profesionales. El mexicano sólo puede ser cacique o campesino.

Sergio Arau utiliza también los recursos burdo-mágicos que tanto preconiza su padre. California se encuentra bajo el efecto de una niebla “misteriosa” que absurdamente impide que sus habitantes salgan del territorio. Los efectos “especiales” de la niebla de Un día sin mexicanos son aún peores que las desapariciones humeantes de la mujer-nagual en Zapata.

Un mexicano siempre divierte. Es tan curioso, tan cute, mi amigou. Y su figura chispeante resalta aún más al contraponerla al cliché del anglosajón aburrido. En una escena, el hijo de un estadounidense derechista, quien participaba en el movimiento equivalente al surgido en los noventas de Light Up the Border, es rescatado por José, un campesino empleado de su abuelo, quién le ofrece emociones fuertes, amabilidad e incluso la posibilidad de tocar una serpiente. Más adelante en la película, cuando el Buen José ha desaparecido entre la niebla, el mismo niño juega un partido de ajedrez con su abuelo, mientras muestra su cara de tedio ante la ausencia de su changuito preferido: José.



Sucede lo mismo cuando el senador pierde a la mujer de su casa: su sirvienta. Pobres norteamericanos, nos necesitan, no son nadie sin nosotros: la esposa no puede ni siquiera cocinar un huevo, la hija se va sin su lunch a la escuela, el marido debe comprar burritos mal hechos por los gringos porque ya no está ella para que le cocine sus huevous rencherous. La criatura desvalida es siempre la manipuladora. Oh, sí, tú mecsicano, venir a limpiar las fosas sépticas, a pizcar fresas en el desierto, a construir mis centros comerciales, a cuidar a mis hijos, a hacerme de comer: yo soy incapaz de hacer esas cosas, too dificult. ¿Qué te parece si mejor yo gano $35.00 dólares la hora en mi office y a ti te pago $5.00 dólares para que hagas eso? Es que la verdad yo no saber hacerlou.

Se narran dos historias. La primera, y de menos importancia, es la de la norteamericana que relata la desaparición de su esposo, el rockero mexicano. Ella posee el primer enigma en su propia casa: su pequeña hija, aparentemente mitad mexicana, no desapareció con los demás, mientras que su hijo mayor sí lo hizo. La segunda historia y la principal, es la de una reportera supuestamente mexicana que tampoco desaparece.

La bella rubia nunca iba a amar realmente a un pobre músico mexicano: ella le había asestado los cuernos con su vecino, también norteamericano, y la niña no desapareció con los mexicanos porque era hija de dos gringos. Por su parte, la reportera confirma el look latino: todo aquel que posee piel apiñonada y cabello negro. Esta mujer era originaria de Armenia. Había sido criada por padres mexicanos en California, pero su país natal era Armenia. Sin embargo, la visión norteamericana del latino no puede ser cuestionada: la reportera termina por desaparecer en la niebla cuando afirma que su corazón es mexicano. Told you she was Latina. I’m never wrong.

Cada cierto tiempo, aparecen unos subtítulos blancos que pretenden educar al espectador (idiota, por supuesto) aclarando por ejemplo: que los guatemaltecos y los salvadoreños NO son mexicanos, que el territorio de California ERA parte de México, y otras obviedades por el estilo ¿qué tipo de público tiene en mente Sergio Arau? Es posible que haya sido consciente del nivel intelectual de las personas a las que apela su película y, por consiguiente, del tipo de público que se interesará en ella. En todo caso, esas personas no necesitan estar en el cine, sino de nuevo en la escuela primaria. (Aunque con las nuevas reformas educativas de nuestro presidente Fox, tal vez sea más recomendable que se vuelvan autodidactas).

En realidad, dudo que Sergio Arau haya tenido la intención de hacer reflexionar al pueblo de Norteamérica acerca de la importancia del trabajador mexicano. Arau, como cualquier empresario, vende un producto y, como buen empresario, quiere que sea un producto de moda y controversial. Sin embargo, tal vez padre e hijo deban buscar un nuevo asesor mercadológico porque, si bien los temas elegidos para sus películas parecen garantizar taquillas abarrotadas, la bajísima calidad de éstas acaban superando toda expectativa pesimista.

Un día sin mexicanos es el anhelo de un cineasta junior quien desea que suceda en su vida lo que pasa al final de la película: cuando los mexicanos reaparecen en la zona del Bordo, son acogidos por los oficiales norteamericanos de inmigración con calidez, fiesta, porras y alegría. Un mexicano estereotipado: aquel que se vende a si mismo cubierto de adornos ridículos en un “docuburlal”. Un mexicano que a su identidad ha añadido queso amarillo.