sábado, diciembre 2

Presidencia Virtual

La política ya no es parte de la realidad. La toma de posesión de Felipe Calderón es un síntoma claro. El hecho que el nuevo presidente estuviese a punto de ser exprimido de la tribuna en San Lázaro, no sólo fue por un capricho de los perredistas, sino que fue una señal clara del camino que ha elegido y recorrido la política mexicana: el camino de Televisa y TVazteca. El camino del espectáculo.

Las elecciones pasadas fueron claramente virtuales. La realidad que se generaba era únicamente para ser televisada. Obviamente esto no iba a permanecer solamente en la campaña, ni tampoco se generó con ésta. La política virtual es sólo un fragmento del enorme monstruo del espectáculo. Sea famoso en un día, feliz con una llamada, presidente con un spot, delgado con una pastilla o sabio con un noticiero: el espectáculo es nuestra forma de vida. Y esa vida se desarrolla en un espacio. Y en ese espacio habitamos más felices que en el tangible. La política regula entonces tal espacio (o imagina que lo hace, porque en ese espacio nada es realmente regulable, pues las leyes vienen del exterior; las hacen aquellos a quienes "realmente" beneficia el espectáculo).

Es mejor gobernar en un espacio armonioso que en uno conflictivo. Es mejor dar el informe presidencial o el discurso posterior a la toma de posesión ante un público que imaginariamente me escucha con avidez, que ante un grupo de revoltosos que grita: ¡traidor, traidor! o ¡espurio, espurio! Los rostros reales que se vayan a la jodida. Odiosa realidad. Yo prefiero los fieles y serenos televidentes (que no conozco).

¿Tendría algún caso buscar bienestar en un sitio desolado? ¿En un sitio en el que ya nadie quiere estar? Es mejor mudarse al sitio de mayor popularidad. Sólo que, como todo lo que sucede en el espectáculo, la política, al mudarse para allá, también es una puesta en escena. Ahora satisfechos de su papel, los diputados y toda la corte burocrática canta feliz en la tribuna canciones de Joaquín Sabina, disfrutando con ello de los mejores ratings televisivos de esa noche. ¿Y el problema de Oaxaca? ¿Y los secuestros? ¿Y los cientos de hombres y mujeres que van rumbo a la frontera para buscar un lugar donde su salario les permita comer? "Popocatépetl", como dijera Carlos Loret del Mola, cronista del espectáculo político en Televisa. Noticeros como el suyo son el elemento motor de la política virtual. El proyector final.

Preparémonos entonces para un sexenio virtual. Un sexenio en el que Felipe Calderón exportará el país entero mientras vemos la televisión. En el que la mayor diversión serán los noticieros y, Francisco Ramírez Acuña, nuevo Secretario de Gobernación, será más popular que Alejandro Fernández. ¿Y los perredistas? Los perredistas serán como hasta hoy, los extras de la película. Eso sí, sin ellos, no sería posible la filmación.


¿Y la realidad? Un espacio nefasto en el que suceden los asaltos, las manifestaciones y los secuestros. Ése que atravesamos mientras vamos de una pantalla a otra.