lunes, septiembre 15

♫☼☼↕↨◙

Dice Carl Sagan que la poesía y las matemáticas deben considerarse dentro del campo de las humanidades. El cerebro procesa el lenguaje a través del hemisferio izquierdo, y el lenguaje no se refiere únicamente al regional, se refiere también al (casi) universal, que son las matemáticas.

En el afán gestáltico de la postmodernidad, no es ninguna novedad la inclusión de la ciencia en el arte. Ciencia que siempre ha estado implícita en esta, pero que cada vez se vuelve más explícita. Con ciencia no me refiero únicamente a lo matemático, sino a todas las disciplinas que se han clasificado como comprobables por criterios establecidos por ellas mismas.

Se conocen varias historias de pintores y escritores que anteriormente fueron físicos, o médicos. Arquitectos, ingenieros, contadores. Aunque en la mayoría de sus obras no manifiestan explícitamente la relación directa con su antigua profesión, estas no se libran de contenerla a su largo y ancho. Hoy que los hijos se rebelan verbalmente hacia los padres, el arte también dice lo que piensa ante sus progenitores: los cánones. Les manifiesta sin pudor cómo está hecho para demostrarle que no existen esos "misterios" o inspiraciones. Y una manera de hacerlo es incorporando la ciencia. Tú, madre, al igual que yo, tienes terminaciones nerviosas que te permiten tener orgasmos. Tu cerebro recibe o bloquea estos estímulos. No hay secretos, madre, soy tan mujer como tú. Yo elijo recibirlos.

Matemáticas poéticas, prosa contable, derecho visual, física aplicada en la fotografía. Si el mundo existe independientemente de que seamos conscientes de él, permanece incognocible salvo a través de la experiencia. Los métodos de experimentarlo cambian a medida que avanza la ciencia, de tal forma que es el artista, quién a través de su propia adaptación de los cambiantes métodos científicos y su propia experimentación, da forma estética a ésta búsqueda por comprender el mundo.

Por eso, el considerado "arte puro" no deja de ser una interpretación incompleta, aunque no inválida. Sin embargo, al ampliar el campo y el método de percepción, la obra se vuelve una visión más original del fragmento de la realidad percibido. Y si además de esto, el método utilizado se hace patente en la creación, ofrece, a quien contempla la obra, la visión real de la cocina del restaurante, de manera que el platillo ya nunca le sabrá igual. No fue hecho por los dioses, ni confeccionado de maná.

El tiempo de las fronteras ha llegado a la propia, y la última frontera es la primera: un círculo. Pero el bagaje con el que llegamos de nuevo al punto de partida no es el mismo. Y los puntos no se tocan. Continuemos formando el espiral.