miércoles, diciembre 25

MORELIA
Llevo cinco dias en esta ciudad y aun estaré aquí otros cinco, sin embargo, no he podido establecer ningun tipo de contacto cercano con ella, tal vez se deba a la contagiosa actitud de "no estar" que he observado en todas las personas desde que estuve en el aeropuerto de Tijuana. Y es que todos intentan a toda costa evitar la situación presente mediante planes futuros. "A ver cuando nos vamos de vacaciones a Europa" ," A ver cuando vamos para Tijuana y paseamos por ahi". Todo es un presente que se vive en pos del futuro, un no presente. Y en ese no presente me muevo y paseo por la ciudad muda. Arquitectura barroca que data de hace casi cuatrocientos cincuenta años, calles de trazos planeados, un centro de la ciudad con la perfección e higiene que nunca observaré en mi ciudad. Sin embargo, nada trasciende la mera observación, hay una barrera fina que me impide sentir la ciudad. Y es ese "no estar".
Mañana huiré a Guadalajara y regresaré por la noche. El viernes a Uruapan. Sábado y Domingo a Guanajuato y San Miguel de Allende respectivamente. Huyendo siempre del punto de origen. Evasión pura. Estando en todos y en ningun lado a la vez.