martes, diciembre 31

FELIZ AÑO

Un artículo de la revista Time nombra al 2003 como el año de la evasión. Sin duda, en ese año, la industria del entretenimiento continuará en auge debido a la distracción que ofrece de un mundo que se agita cada vez con mayor violencia. Ante los bombardeos amarillistas de la prensa y una sociedad que se muestra a la defensiva, las personas buscan un sitio en el que todo se vuelva seguro; y lo encuentran en la diversión. Sin embargo, los sucesos que se avecinan influirán en nuestras vidas aunque escondamos nuestras cabezas cual avestruces.
En el artículo se comenta que “Incluso después del 11 de septiembre, las amenazas terroristas parecían distantes; Nueva York estaba por lo menos a un océano de distancia. Pero el suceso en Bali y las advertencias de otros ataques en Europa y Asia reinstalaron el miedo en los Estados Unidos. En cuanto a la economía, tampoco se tienen buenos augurios: una encuesta dio a conocer que casi la mitad de los ejecutivos de Japón y China opinan que la economía mundial empeorará en el 2003; mientras que otra encuesta realizada por el Daily Telegraph, muestra que los ingleses ven el futuro próximo de su país con pesimismo y están considerando emigrar.
No es fácil escapar, pero se intentará. Esperen ver en los próximos doce meses la creación de las propias “Tierras de nunca jamás”en las que escaparemos de todo, sin importar lo malo que las noticias puedan llegar a ser. 2003 será el año de la evasión; hedonismo para algunos, fantasía para otros, nostalgia para algunos más.
Las señales del nuevo hedonismo están en todas partes. Estamos fumando más y tomando más alcohol. Un polvo blanco llamado Charlie es más que nunca un accesorio indispensable en la escena social, y una droga a la que se debe prestar atención es la copia de Charlie: foke (abreviación en inglés de cocaína falsa: “fake coke”); una opción no tóxica para los que desean una imagen excéntrica y una nariz que funcione. Cansados de los clubs de swingers, algunos parisinos están paseando en el orgimóvil; un camión que circula por la ciudad mientras sus pasajeros tienen sexo. ”
En el cine se menciona la llegada de una película más de Harry Potter y la tercera parte del Señor de los Anillos. (Todas ellas películas fantásticas ubicadas en tiempo pasado, denotando con ello la nostalgia que se vende a un público hastiado de la ciencia ficción que se ha convertido en parte de la vida cotidiana). Incluso se pronostica un auge en la comida tradicional que brinda un sentimiento de familiaridad, y hasta el regreso en la moda al uso de las marcas conocidas. “Todo se debe a un sentido de control” explica en el artículo el psicólogo Adam Ferrier.
“Escapamos porque deseamos crear una semejanza de seguridad en un mundo en el que la seguridad es escasa. Pero sabemos que no podemos ser artistas del escape para siempre, y que una droga, una película o una blusa nueva no durarán. Sin embargo en el 2003 pretenderemos que es posible. Nos diremos que el malo Osama no explotará nuestra casa tan bien decorada, que otro plato de sopa de pollo será bueno para el alma, y que el “vivieron felices para siempre”existe”.
Este artículo se refiere a la postura que adoptará el norteamericano promedio ante las vicisitudes pronosticadas; sin embargo, estas actitudes son adoptadas erróneamente por los habitantes de nuestro país, quienes importan las modas norteamericanas sin cuestionar sus razones. La realidad es que todos éstos hechos que se darán con el reacomodo violento del orden mundial, afectarán a nuestro país de la manera que siempre sucede: reduciendo las oportunidades de crecimiento y desarrollo para los más necesitados, distanciándolos cada vez más de ese mundo “seguro” al que sólo tendrán acceso cuando se encuentren en posibilidades de ser verdaderos enemigos (y no vecinos pasivos consumidores de desperdicios) y aliarse a este intento de cambio que se llevará a cabo por los países oprimidos durante los próximos años. Evitemos a toda costa el virus de la evasión en el próximo año, de manera que podamos trabajar responsablemente como agentes propiciadores de cambio.